Buceando en las sombras poliédricas de los héroes de la Guerra Civil, Javier Cercas también nos muestra en El monarca de las sombras la memoria de millones de catalanes sobrevenidos, de madres como la suya, inmigrantes llegados de miles de pueblos como Ibahernando, preferentemente del sur, familias imprescindibles para construir Cataluña, esa que durante décadas nos adelantó que los españoles sabemos ser europeos. La primera vez que vi Gerona fue en un mapa, mi madre, que entonces era muy joven, señaló un punto remoto en el papel, meses más tarde hicimos las maletas, cuenta Cercas. Décadas después de aquel dedo sobre el mapa, aquellas madres, sus hijos y nietos protagonizan por activa o pasiva un órdago que está estrangulando a la sociedad que entre unos y otros, independentistas o no, inmigrantes o no, llevan siglos construyendo. Consciente de que la crisis y la justicia les pisaban los talones, parte de la oligarquía catalana se embarcó años atrás en un relato de ficción que escondía una expectativa imposible. Se sabían en el siglo equivocado. Mintieron a cientos de miles de catalanes que, burlados, asistirán estas semanas a la desconexión de Cataluña, sí, pero no de España sino de sus propias instituciones, de su historia. Intervención legal extremadamente dolorosa. Inevitable, sí, pero que exige por parte del PP y gargantas adyacentes proceder con inteligencia, esto es, sin caer en la tentación de humillar, golear o pisotear. Respetando. Conciliando. Restableciendo la legalidad sin recrearse en un hilo conductor de vencedores o vencidos. Gestionando con responsabilidad el proceso español que desmantelará el procés. Desarmando un desafío que, al catalanizar la política española, lejos de desconectar a Cataluña de España ha terminado desconectando a España de sí misma. Sobrevenidos o no, separatistas o no, millones de catalanes como la madre de Cercas o con otras maletas en su memoria merecen que el artículo 155 se aplique sin arrogancias futbolísticas, lejos de la enorme tentación de sofocar el fuego independentista con la gasolina del resucitado nacionalismo español.
