
Está en su despacho, meditando. Tomando decisiones, no; meditando. El presidente maneja una pelota anti estrés con la parsimonia del paciente gallego. Mantiene la mirada perdida en el horizonte. Me ha concedido unos minutos, para interrumpir sus pensamientos, como un relax. No sé si lo voy a conseguir.
-¿Oiga, se fumaría un canuto con Puigdemont?
“Sí, pero no”.
-¿Cómo?
“Pues como la independencia de Cataluña misma, mire usted”.
-Fíjese, don Mariano. Se llevaba fatal con Sánchez y ahora, mire.
“Desde que su Begoña no sale detrás de él en las fotos y en la tele, todo es más fácil”.
-¿Qué hará el próximo jueves?
“Pues lo que procede: echarle la pelota a los tribunales. ¿No dicen que son los jueces los que mandan en España? Pues que resuelvan”.
-¿Le suena el número 155?
“Lo he jugado a los ciegos, pero tampoco. ¡Estoy gafado!”.
-¿Acabará Puigdemont en la mazmorra?
“Si es por mí, no, o sí; que rectifique, que dé un pasito atrás, que se haga a un lado, que no avance, que se tire un pedo, que se ubique, que se meta bajo tierra, que rectifique, que diga sí o no, no sí pero no, o no pero sí. Es una cuestión de punto cardinal”.
-Parece como si usted tuviera la picha hecha un lío.
“Como cualquier español, como cualquier catalán. Pregunte a las CUP”.
-¿A la Banda Borracha, que decía Luis Aguilé?
“A esa misma; al fin y al cabo, cup es copa en inglés; ¿lo coge?”.
-¿Qué pasará cuando el mundo se acabe y no pueda usted dar más plazos?
“Entonces aplicaré a la Generalidad, con toda su crudeza, el artículo 155 de la Constitución; el día del fin del mundo será el mejor momento”.
-¿Es verdad que ha pensado en Guardiola para dirigir los Mossos?
“No, en su hermana”.
-¿Ve al Barça jugando la Liga de Cataluña?
“No, ya hablé con Bartoméu, que ahora tiene sus empresas en Madrid. El Barça jugará en Vallecas la Liga Española”.
-¿Usted habla catalán en la intimidad, como Aznar?
“No me nombre usted a esa mosca cojonera”.
-¿Quién es más coñazo, un catalán o un argentino?
“Me lo pone usted extremadamente difícil”.
-¿Tiene un candidato por si sale lo de Puigdemont? Perdón, por si Puigdemont sale.
“El ideal sería José Sazatornil, Saza, pero el pobre murió”.
-¿Por qué está Junqueras así, teniendo a Barraquer en Barcelona?
“Yo le pagaría el tratamiento, si se hace a un ladito”.
-Presidente, dígame lo que pasará la próxima semana. Deme una pista.
“Nada”.
-Pues Visca Catalunya, ¿se dice así?
“Para Visca, Junqueras, oiga usted”.
-Vale, pues eso.
Sigue apretando su pelota anti estrés. Este hombre tiene más paciencia que un santo. ¿Sube, baja? Depende. Es gallego.
