tribuna

La caja de los truenos

El problema territorial en este país ha sido desde el principio de la democracia un asunto que los diferentes partidos políticos han utilizado a modo de trueque para cuando carecían de los apoyos necesarios en el Parlamento

Mariano Rajoy ayer en su declaración institucional, tras el cierre de los colegios electorales en Cataluña, anunció una convocatoria a todos los partidos políticos para “reflexionar sobre el futuro” y una comparecencia en el Congreso de los Diputados para afrontar el problema catalán, que lleva implícito buscar nuevas soluciones a las diferentes reivindicaciones de las comunidades autónomas. El problema territorial en este país ha sido desde el principio de la democracia un asunto que los diferentes partidos políticos han utilizado a modo de trueque para cuando carecían de los apoyos necesarios en el Parlamento. Negociar con Convergencia y Unió o con el PNV o con los canarios ha permitido que estas comunidades se beneficiarán de importantes contribuciones económicas y, poco a poco, parecía que se iban diluyendo sus reivindicaciones territoriales. La propuesta de referéndum ilegal promovida por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el vicepresidente Oriol Junqueras, o la presidenta del Parlament, Carmen Forcadell, ha dado un giro radical dejando atrás la reivindicación del autogobierno para ir más allá: el independentismo. Muchos políticos, economistas, sociólogos, etcétera de peso en este país, vaticinaban desde hace tiempo que el conflicto catalán era un problema de dinero y que no se llegaría a la consulta, ni siquiera ilegal. Pero la realidad es tozuda y ayer, conculcando todos los principios que rigen un Estado de derecho, muchos catalanes, no se ha precisado todavía un número, salieron de sus casas para ir a votar. Algunos incluso fueron de la mano de sus hijos o de sus mayores para eludir la acción policial determinada a poner fin a esta farsa electoral. Otros muchos ocuparon las mesas electorales obviando la advertencia del Poder Judicial de que dichas acciones suponían fuertes multas. La reflexión que propone Rajoy debe abrir la caja de los truenos. Atrás quedaron los trueques. Los ciudadanos, cada vez más, quieren participar.

TE PUEDE INTERESAR