maldito parné

La campaña de marketing de Puigdemont

Lo ocurrido no solo ayer, sino en las últimas semanas con todo el procés catalán es la mejor campaña de marketing jamás contada. Mariano Rajoy solito le ha hecho publicidad a todos los independentistas

Lo ocurrido no solo ayer, sino en las últimas semanas con todo el procés catalán es la mejor campaña de marketing jamás contada. Mariano Rajoy solito le ha hecho publicidad a todos los independentistas. Está muy bien que el presidente del Gobierno salga en los medios de comunicación hablando de serenidad, respeto y eficacia, pero en todo este proceso ha faltado contundencia. Si todo esto se hubiera atajado desde el minuto uno, no se hubiera llegado a la situación actual. Y sí, hablo del famoso artículo 155, ese que dice que si una Comunidad Autónoma no cumple con las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan o atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, puede adoptar las medidas oportunas para obligar a la Comunidad a dicho cumplimiento. Gobernar, en muchos casos, es tomar decisiones que no gustan, pero eso va en el cargo. A día de hoy, nadie pone en duda los argumentos catalanes para una supuesta independencia, pero desde el momento en el que se saltan las leyes todo el procés queda en una pantomima. Urnas de mofa, colegios electorales sin censo, ciudadanos que votan dos y tres veces…Un cuento chino. Pero esto ya lo sabía Puigdemont. El tío ha dejado que el Estado camine por donde él quiere y sabiendo que si convocaba una consulta legal y con todas las garantías (en el supuesto de que se hubiera negociado bien) saldría el no, utilizó al Estado para ensalzar el espíritu dormido de los independentistas a los que el Gobierno fue motivando día a día con pequeñas decisiones usadas por Puigdemont para hablar de represión, hasta el punto de negar a la Guardía Civil. Hoy esto solo se soluciona de una manera: o elecciones o contundencia. No hay otra.

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