Es probable que, tras la advertencia seria de los letrados del Parlamento de Cataluña de que sería ilegal y muy grave la proclamación unilateral de independencia para Cataluña, de haber cometido ya delito de sedición y estar a punto de caer en el de rebelión, unos cuantos insensatos encabezados por Puigdemont, Forcadell, Junqueras y toda la basca, acaben en la cárcel, si siguen adelante. También será juzgado el resto de los sediciosos, alborotadores y mentirosos, calumniadores y propagandistas que han divulgado falsedades sobre la actuación de las fuerzas del orden. Y finalmente se aplicará la ley a quienes han malversado fondos públicos para organizar un referéndum ilegal y chimbo, que está siendo motivo de risa en todo el mundo. El Estado reacciona, con el peso de la ley en sus manos, como ya advirtió el jefe del Estado, y los sediciosos y posibles rebeldes terminarán donde tienen que terminar: en la mazmorra. Se enfrentan a serias condenas y a la justicia no le va a temblar el pulso a la hora de dictar sus sentencias, de acuerdo con las leyes penales en vigor. También tendrán consecuencias “acumulables” la desobediencia al Tribunal Constitucional, al TSJ de Cataluña y a otros juzgados. Y ya se está pidiendo la disolución del cuerpo de Mossos de Escuadra, por desobediente. No lo descarten tampoco. Agentes de una policía autonómica que se suman al caos, no cumpliendo con sus obligaciones, y que han puesto en peligro la integridad física de miembros de otras fuerzas policiales del Estado. Esto tiene una gravedad extraordinaria y debe ser castigado como se merece. De momento, la Audiencia Nacional ha citado como investigado al desobediente jefe de los Mossos, el “mayor” Trapero. Le va a ser muy difícil librarse de las acusaciones que se le han hecho. Todo tiene un límite y en Cataluña se han traspasado todos los límites. Pregunten a Caixa Bank y al Banco Sabadell cómo les va.
¡Todos a la cárcel!
Le va a ser muy difícil librarse de las acusaciones que se le han hecho. Todo tiene un límite y en Cataluña se han traspasado todos los límites. Pregunten a Caixa Bank y al Banco Sabadell cómo les va
