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el charco hondo

Vacas gordas muy flacas

Se cuenta que el faraón soñó que siete vacas gordas salían del Nilo, a comer hierba entre los juncos, pero que detrás salieron otras siete vacas flacas; pidió que José, hijo de Jacob y Raquel, le interpretara el sueño, y éste dijo que las siete vacas gordas anunciaban los siete años de abundancia que darían paso a otros siete de escasez.

Se cuenta que el faraón soñó que siete vacas gordas salían del Nilo, a comer hierba entre los juncos, pero que detrás salieron otras siete vacas flacas; pidió que José, hijo de Jacob y Raquel, le interpretara el sueño, y éste dijo que las siete vacas gordas anunciaban los siete años de abundancia que darían paso a otros siete de escasez. No supo José, ni Jacob, ni Raquel, ni nadie, explicar cómo es posible que aquí, en las Islas, coincidiendo con las vacas más gordas de la historia del sector turístico, a cuatro de cada diez canarios les muerda o sobrevuele la sombra de la exclusión social -tasa que dobla la media europea; colocándonos como la región española más vulnerable, luego, con mayores dificultades-. Sobran argumentos para indignarse ante tanta pobreza (intolerable, dicen los grupos parlamentarios), y razones para alarmarse ante una pregunta escalofriante. Si no somos capaces de combatir eficazmente la exclusión y la pobreza en plenas vacas gordas, ¿qué pasará en Canarias si se tuerce el turismo y regresamos a las flacas? No cabe huir del drama deslizando que los criterios del informe son discutibles, porque incluso si lo fueran seguiríamos siendo el territorio con más familias sentadas en el arcén, sin oportunidades, alejadas de lo básico, sobreviviendo a duras penas bien lejos del triunfalismo del relato oficial. La economía sube por la escalera -o en un cohete, para unos pocos- mientras las desigualdades que retratan a las sociedades del segundo y tercer mundo lo hacen en ascensor. Cuando en un par de semanas la oficialidad haya dejado atrás el informe europeo de la lucha contra la pobreza decenas de miles de familias seguirán despertando a su exclusión, a la fragilidad que lo público no les corrige. El Gobierno debe apearse del estupendismo y gestionar la realidad real. Constancia. Concreción. Iniciativa. Realismo. En algún momento las vacas gordas empezarán a adelgazar, y cuando eso ocurra será demasiado tarde para demasiadas cosas o para todo.

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