Las protestas anarquistas en Cataluña, fundamentalmente en Barcelona, contra el Estado de derecho no deben ser tomadas muy en cuenta, a no ser que se vuelvan violentas. Los anarquistas fueron los responsables de la guerra civil, en una parte importante; en estos tiempos no es posible nada parecido. Pueden protestar contra la aplicación de la ley a sus cabecillas, pero ya se cansarán. Parece mentira que un abogado defensor de los encarcelados diga que la decisión de la jueza Lamela puede provocar incidentes en Cataluña. ¿Y qué pretende con esa estupidez? ¿Qué la jueza no cumpla con su deber porque los anarquistas se van a manifestar o van a romper farolas, como el Cojo Manteca en la bendita Transición? Me parece a mí que ese letrado no ha tenido mucha fortuna en sus palabras. Cataluña tiene que volver a la legalidad, por su propio bien. De lo contrario se va a hundir en la miseria que le han puesto en bandeja sus irresponsables gobernantes. El TC acaba de hacer firme una de sus decisiones cautelares: la ley ilegal del referéndum. Y los que alentaron las hordas que cercaron a la Guardia Civil y destrozaron sus vehículos, a prisión. Y que paguen hasta el último euro de los daños, además del delito que han cometido. El Estado de derecho y la aplicación de la ley hacen más fuerte al país. España está dando una lección de democracia al mundo y Cataluña, con sus grandes mentiras, anda haciendo el ridículo a diestro y siniestro. Qué pena de un pueblo abducido por quienes se quieren librar de su propia corrupción. Qué pena de la clase política catalana que ha parido a estos desalmados para protegerse. Esta vez me siento orgulloso de la justicia, en la presente circunstancia encarnada en la jueza Carmen Lamela. Ya se cansarán los alborotadores.
Ya se cansarán
Las protestas anarquistas en Cataluña, fundamentalmente en Barcelona, contra el Estado de derecho no deben ser tomadas muy en cuenta, a no ser que se vuelvan violentas
