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El gran Tito del Pino

Mañana, en mi sección Mis queridos amigos y enemigos, hablaré de un filósofo, más que de un jugador de fútbol: Tito del Pino

Mañana, en mi sección Mis queridos amigos y enemigos, hablaré de un filósofo, más que de un jugador de fútbol: Tito del Pino. A la gente de mi edad les dirá mucho este nombre, que yo considero una figura del fútbol y posiblemente uno de los cuatro mejores jugadores que he visto sobre un campo canario, además de Luis Molowny (en reportajes del No-Do) y, en persona, el propio Del Pino, Juanito Padrón y Francisco Sánchez. Tito fue para mí un ídolo de infancia y de juventud. Formó parte del C.D. Puerto Cruz que se enfrentó al Real Madrid B en el Campeonato de España, en el Bernabéu. Y marcó. El mismísimo Alfredo Di Stéfano vino a Tenerife a participar en su partido de homenaje. Era un personaje en el campo, pero también fuera de él. Capaz de torear a los contrarios con fintas inverosímiles y de pasearse con un baifo por la avenida de Colón portuense. Un hombre con unas cualidades humanas que casi nadie conoce, un ídolo para la afición, que lamentablemente nos dejó hace quince años. Una vez lo fichó un equipo peninsular y al día siguiente cogió el barco y regresó al Puerto “porque lo echaba de menos”. Tito del Pino fue una leyenda, pero su ciudad lo ha olvidado y no hay derecho. El Puerto de la Cruz es un pueblo sin memoria: recuerda a figuras efímeras, pero olvida a su gente de verdad, a su gente ranillera, que significó tanto en la vida de este pueblo que existe de milagro. Pueblo perdido en una lengua de mar que se adentra en el Atlántico bravío de un norte que en la isla no existe, porque la isla pierde la visión de sus puntos cardinales. ¿Qué es el norte, qué es el sur en Tenerife? Estén atentos al Diario de mañana.

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