
Fue especialmente crítico el día que se presentó el proyecto de asfaltado de la Autopista del Norte (TF-5). No solo porque considera que es una obligación de los responsables políticos que se tendría que haber hecho hace tiempo, sino porque teme que después de su culminación el Norte de la Isla, siga igual que en la actualidad, con las mismas infraestructuras, y faltándole el respeto a los ciudadanos pensando que cada día a alguien se le pueda ocurrir una nueva idea de cómo resolver el problema del colapso de la TF-5.
– ¿Hay mucha improvisación a la hora de buscar soluciones?
“Mucha no, muchísima. Hace 18 ó 20 años cuando tuvo lugar el primer reasfaltado, ya se demandaba por parte de los ciudadanos y una plataforma que se creó en el Norte, un tercer carril porque las colas eran insufribles. La Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Canarias inició la redacción del proyecto en el año 2000. Éste se hizo y terminó en 2008 pero en lugar de ejecutarlo, vino una ocurrencia nueva: la solución ideal era un tren, el transporte más rápido y más seguro y desde el Cabildo de Tenerife nos vendieron sus bondades. Paralelamente se aprobó el Plan insular de Ordenación de Tenerife (PIOT) y más tarde, el Plan Territorial Especial de Infraestructuras del Área Metropolitana, ambos por los mismos responsables políticos que después dijeron que había que hacer una variante a la altura de Guamasa. En base a ese plan se aprobó el proyecto del by pass o circunvalación, que está redactado, negociado con AENA, y que va prácticamente va soterrado en su mayor parte. Pero ahora el Cabildo viene con la ocurrencia de un carril bus vao segregado, que viene a repetir el modelo del tren y que supone producir en el territorio una herida muy grande, con expropiaciones y el deterioro que sufriremos los vecinos del Norte mientras se ejecutan las obras porque afectará a la autopista. Y después de todo esto dicen que se van a empezar a estudiar de nuevo las cosas y nos tenemos que quedar callados pensando que eso irremediablemente tiene que ser así. Pues no, estos responsables políticos tendrán que explicar donde está el dinero público que se ha gastado en la redacción de todos esos proyectos y estudios”.
– ¿Cuál es para usted el proyecto más idóneo para resolver los atascos en la TF-5?
“Lo que se debe hacer es lo que ya tiene proyecto y está planificado en el PIOT. Hay que ir por partes. Lo primero es el by pass que ya tendría que estar a la mitad, porque si el presidente del Cabildo, Carlos Alonso, no hubiera salido con las historias que ha salido a apagar esta alternativa, lo más probable es que ya se estuviese ejecutando la primera parte. Y de forma paralela tomar otras medidas que ayuden a mejorar el transporte y a descentralizar los centros de decisión del área metropolitana. Al mismo tiempo, hay que ir elaborando los estudios para un nuevo carril porque más pronto que tarde habrá que ampliar la autopista. Pero primero hay que tomar estas medidas para ver si al final de este recorrido es necesaria la ejecución del tercer carril y en ese caso, que afecte lo menos posible al territorio. La única manera de conseguirlo es que sea un carril bus vao no segregado y accesible desde todos los municipios para que haya igualdad de oportunidades de acceder a esa infraestructura”.
– ¿No cree que el carril bus Vao beneficia a la mayoría de los ciudadanos y al mismo tiempo se fomenta el transporte público?
“Tener un buen transporte público es fundamental, pero éste tiene que ser atractivo, cómodo y asequible desde el punto de vista económico y desde la distancia. Un transporte público que sea más fácil y cómodo de utilizar que el privado. Ahora mismo, ir de un lado a otro en coche es mucho más atractivo para cualquier ciudadano que hacerlo en guagua, que no sabe cuándo llega y encima es cara. Es una medida más que va a ayudar a que el problema se resuelva pero el problema son las infraestructuras en sí. No se puede estar más de 50 años con el mismo cuello de botella. El PIOT prevé el desvío de la autopista bordeando el aeropuerto. ¿Por qué no se hace y estamos con otros inventos? Porque no hay voluntad política para resolver el problema de las comunicaciones del Norte. Eso es una realidad que está ahí y no la podemos cambiar”.
– Su partido cogobierna en el Cabildo junto con CC, ¿no ha trasladado a sus compañeros la necesidad de que este problema se aborde de una buena vez?
“Les he trasladado como alcalde todo lo que estoy diciendo, en coherencia con los intereses de los vecinos de mi municipio, aunque no es un problema que afecte únicamente a La Matanza. Los alcaldes tenemos que ser reivindicativos y exigir una solución para los problemas que se nos presentan diariamente. Yo lo tengo claro, si el Gobierno de Canarias y el Cabildo siguen siendo insensibles y no se empieza a trabajar de forma inmediata en lugar de tanta fotografía y rueda de prensa, la población tiene que exigir de otra manera”.
– ¿Hay inercia por parte de los ciudadanos para movilizarse?
“Más bien están un poco cansados. Pero todo este cansancio está a punto de desbordarse y convertirse en un acto reivindicativo que no tardará mucho. Yo desde luego estaré ahí, porque creo que se tiene que producir. No puede ser que no se resuelva y encima se le eche la culpa a todo el mundo. A los estudiantes porque van a la universidad, a los enfermos porque van al hospital, y a otros sectores económicos porque quieren trabajar”.
– ¿El Norte ha perdido inversiones por el caos de la TF-5?
“Parece que cuando vemos las fotos de las colas hablamos de un paisaje lleno de coches, pero es mucho más. Lo que en realidad hay son personas que están sufriendo, que están viendo afectadas su calidad de vida y su salud física y mental. Que una parte de tu tiempo y de tu vida lo dediques a estar bajo tensión en colas interminables, sin saber si llegas a tiempo a tu trabajo o no, quemando combustible y emitiendo CO2 a la atmósfera, es lamentable. No tener unas vías seguras y cómodas es un gran obstáculo para la inversión privada, porque la pública no la esperamos y habrá que seguir exigiéndola”.
– ¿Teme que después del asfaltado pasen otros 20 años más sin que se haga nada?
“No es que lo tema, se deduce por las ocurrencias que se van produciendo permanentemente para resolver el problema y cómo éste se va dilatando. No es un problema técnico ni económico, es político. Y hay algunos políticos que muy ligados con algún tipo de interés no quieren que el Norte se desarrolle y eso hace que de forma permanente aplacen la solución”.
– ¿Por qué no hay más unión de los alcaldes del Norte a la hora de exigir soluciones?
“Porque alguien se encarga de desunirlos. Hay muchos que hablan en privado de que la situación no se puede aguantar pero después no tienen la valentía que hay que tener para decirle al presidente del Cabildo en el Consejo Insular de Administración Territorial que hay que resolverlo de otra manera. Están atados y no ejercen la autonomía que tienen como alcaldes para pedir una solución inmediata a este problema y ven todo bien. Cada uno debe pronunciarse y todos los vecinos deberían saber qué piensan sus alcaldes y por qué no le están requiriendo al Cabildo y al Gobierno de Canarias que resuelvan la situación”.
– El presidente de Fepeco dijo en una entrevista en este periódico que en Tenerife había mucho miedo a hablar. ¿Está de acuerdo?
“Eso es un secreto a voces y es la práctica política que ejerce CC desde hace mucho tiempo, lo que pasa es que resulta muy difícil probarlo. A mí me han amenazado por tener una opinión autónoma de las cosas alguien que por fortuna hoy ya no es presidente del Cabildo, igual que a muchas otras personas que no se atreven a decirlo. Yo hago un llamamiento a que cuando eso ocurra lo hagan público, porque los alcaldes tenemos la responsabilidad de que nuestros ciudadanos no sufran todos los días como lo están haciendo y nosotros no salgamos en su defensa”.




