Recuerdo que en los tiempos en que era alcalde José Emilio García Gómez alguien, no sé quién, porque entonces me parece que no existía la Internet, calificó a Santa Cruz como “la ciudad más bella del Atlántico”. A mí me parecía que el título era exagerado, pero desde luego aquel Santa Cruz “para vivir” de la ATI era mucho más bella que la de ahora, a la que un portal digital, Exite, la califica como la sexta ciudad más fea de España, con Parla como cabeza de lista. Los que participaron en la encuesta opinan que Santa Cruz es una ciudad “vieja, descuidada, encajonada e incómoda”. Si van por La Noria la noche de un sábado y ven las ratas asomarse a los balcones, o saliendo por las alcantarillas de la avenida de Anaga, seguro que estos opinantes ampliarían su mal concepto de Santa Cruz, que de aquella ciudad más bella del Atlántico no le queda ni el rabo. La prepotencia del partido en el poder desde hace millones de años, Coalición Canaria, ha propiciado el abandono de todo. Se han cargado la ciudad, la isla y todo lo que tocan. Y lo de incómoda es una obviedad: mientras Las Palmas construyó una impresionante vía de circunvalación, que acabó con el problema de circulación que aquella ciudad sufría en el pasado, aquí seguimos con lo mismo, sin mover una piedra. Y tirando edificios bellísimos por no actuar con diligencia ante la justicia. ¿Qué decir de dos zonas de expansión, como Las Teresitas o Cabo-Llanos, que no terminan de desarrollarse del todo? ¿Y qué de un barrio del Toscal que se cae un poco más cada mañana? ¿Y qué de unas obras sencillas, como las de Méndez Núñez, que se eternizan? Si esta tropa no sabe gestionar una ciudad, que se vaya. Aunque no tenga toda la culpa.
