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el charco hondo

Vacas gordas prestadas

Fue a raíz de la publicación del informe europeo de la lucha contra la pobreza, y fue preguntarse en alto cómo es posible que aquí, en las Islas, coincidiendo con las vacas más gordas que jamás haya disfrutado el sector turístico, a cuatro de cada diez canarios les ronde la guadaña de la exclusión social

Fue a raíz de la publicación del informe europeo de la lucha contra la pobreza, y fue preguntarse en alto cómo es posible que aquí, en las Islas, coincidiendo con las vacas más gordas que jamás haya disfrutado el sector turístico, a cuatro de cada diez canarios les ronde la guadaña de la exclusión social. Y también fue que se rescató la pregunta maldita; si no somos capaces de combatir la exclusión y la pobreza en plenas vacas gordas, ¿qué pasará en Canarias si se tuerce el turismo y regresamos a las flacas? Contradiciendo un optimismo generalizado e irresponsable, se acumulan señales que invitan a pensar que más pronto que tarde las vacas gordas prestadas, millones de turistas a los que el terrorismo o la inestabilidad política hizo desistir de otros destinos, recuperarán las ganas de vivir esas otras experiencias. Demasiados operadores turísticos han acampado en una premisa tan equivocada como letal: invirtamos o no en mejorar las instalaciones, vamos a seguir llenando -evangelizan-. Ignoran, o silencian, que destinos tremendamente competitivos pueden salir del coma en cualquier momento. La amenaza terrorista puede sorprender al turista tanto en los países árabes como en cualquier capital europea -y si en cualquier ciudad puede pasar, a ningún país dejan de ir-. Fue a raíz del Vacas gordas muy flacas (viernes, 20 de octubre) que una de las personas con más información, olfato y cabeza de estas Islas me trasladó su inquietud ante la actitud de quienes, no entendiendo que muchas de las vacas gordas son prestadas, no están invirtiendo en modernizar y mejorar el producto. Y es ahora o nunca. Consta que hay turoperadores deseando que reabran otros destinos más rentables. Se sabe que el futuro del sector pasa sí o sí por renovar, pero ya, tanto las estructuras como las pautas de gestión. ¿Acaso no hay forma de forzar a que modernicen aquellos que aún no lo han hecho? Cuando a millones de vacas gordas prestadas les reabran otros destinos caeremos en que no se hizo lo que se debió hacer, y fue que también esta vez no lo vimos venir.

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