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Carne de vecino

El ayudante de la dentista que estuvo viviendo con el que tiene alquilado el tercero

El ayudante de la dentista que estuvo viviendo con el que tiene alquilado el tercero, saliendo del ascensor a la izquierda, le dijo ayer al camarero que han contratado en el bar de abajo que, al parecer, a los representantes sindicales de la Policía Local de Santa Cruz les resulta inadmisible que la Corporación no les reconozca de forma explícita el cobro de los festivos; y, como no están de acuerdo con dicha oferta, han decidido reiniciar una huelga de celo. Según le dijo al camarero que han contratado en el bar de abajo el ayudante de la dentista, que estuvo viviendo con el que tiene alquilado el tercero, el Ayuntamiento ha ofrecido a los negociadores incrementos salariales por trabajar festivos y fines de semana que disgustan a los representantes sindicales, y qué decir de lo de implantarles un control de presentación con huella que, al parecer, atendería a un reglamento diferente al del resto del personal. El ayudante de la dentista confesó al camarero que la pretensión de los sindicalistas, que por lo visto se resume en una subida de sueldo del 14% o en que les paguen 55 euros por cada día festivo realizado, mejoras que supondría un gasto municipal de 400.000 euros anuales, en fin, a lo que iba, que llamándole bastante la atención no es lo que más le sorprende. Porque al ayudante de la dentista que estuvo viviendo con el que tiene alquilado el tercero, saliendo del ascensor a la izquierda, y como a él a decenas de miles de vecinos, los que más nos llama la atención es la normalidad con la que algún representante amenaza públicamente con ir a por el vecino si el Ayuntamiento no les acepta sus demandas; entre otras cosas, torpe, porque si pretende meter presión al Ayuntamiento echándole encima a los vecinos lo único que ha logrado es echar a los vecinos encima de la policía. Cuando un representante sindical reconvierte las multas y los controles en herramienta de presión, o a los vecinos en carne de negociación, lo inmediato es desear que los agentes lamenten la conducta de un representante que los ha dejado en muy mal lugar.

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