Si es que algún día se reforma el Estatuto de Autonomía (¿y si nunca llega a ocurrir?, ¿y si al final descubrimos que estaba escrito que jamás se modificaría?), no será de segunda sino de quinta generación, porque habrán hecho falta cinco generaciones para que, décadas después de la constitución de la primera comisión para su reforma, tanto estudio, análisis, experto, negociación y propuestas hayan servido para algo. Tampoco esta vez llegará a puerto alguno, y no será tanto por las pocas ganas de Coalición -que también- como por la incapacidad de los que no son CC a la hora de ponerse de acuerdo. Resulta difícil (imposible) sorprenderse de que Coalición llene de palitos, tubos y chinchetas las dos ruedas de la bicicleta. A CC le va de película con el sistema electoral que el Estatuto guarda en una cámara acorazada. ¿Cómo demonios van a querer modificar una realidad que les permite gobernar con mayoría absoluta (a todos los efectos) quedando terceros en las urnas?, ¿en qué cabeza cabe que pongan sinceramente de su parte para cambiar unas reglas del juego que los convierte en el niño de todos los bautizos o en el novio de todas las bodas? Dirán, claro que sí, faltaría más, feo sería lo contrario, que están por la labor de impulsar la reforma; pero, yéndoles de cine con la fórmula actual, no es creíble -luego, increíble-. Coalición defiende un modelo que multiplica su peso político real, ¿cómo van a pretender cambiar algo? Ahora bien, con todo, ellos no son el principal obstáculo. Si el sistema electoral no se modifica la responsabilidad última o primera es de PP y PSOE, incapaces de articular una posición común porque han estado, están y estarán (por los siglos de los siglos) demasiado ocupados como aspirantes a muleta de Coalición. A Ciudadanos no le falta razón, pero no saben defenderla -¿chantaje?; no, parlamentarismo…-. CC torpedea la reforma porque cuando se está en la gloria bendita cualquier cambio será a peor; pero si la cosa no avanza el foco no hay que ponerlo sobre Coalición, no, sino sobre socialistas y populares, que pueden, pero no quieren, no saben o no aspiran a algo más que a muletas provisionales de Coalición.
Quinta generación
Coalición defiende un modelo que multiplica su peso político real, ¿cómo van a pretender cambiar algo?
