Si 2017 hubiera sido una película, su título podría ser Con proyectos y a lo loco o El año que proyectamos peligrosamente, porque en estos 365 días y a falta de inauguraciones que celebrar, buena parte de nuestros dirigentes se han dedicado a hacer giras por los municipios explicando los proyectos que tienen para cada uno de ellos… de cara a 2018. Una gira para las obras hidráulicas, otra gira para las carreteras, otra para las obras de cooperación de municipal y así, de rueda de prensa en rueda de prensa, el 2018 ya está aquí y las cifras dicen que, en el sector de la obra pública, y por lo que respecta a contratos de obras, el tercer trimestre de 2017 ha supuesto un descenso del 12% respecto al segundo trimestre de este mismo año y de casi del 40% con respecto a 2016.
Pero tenemos proyectos. Raro ha sido el día de 2017 en el que los medios no recogían pormenorizadamente algún proyecto para este año, además de que las previsiones de inversión que estos últimos días del año airean las administraciones públicas hacen suponer que la construcción tiene buenas perspectivas y si la construcción despega, despegarán todos los sectores.
Ahora bien: tenemos que volver a avisar a las administraciones públicas, especialmente al Cabildo de Tenerife por el volumen de obra que gestiona, de que en sus manos está que ese empleo sea estable y de calidad, tienen que emponderar a las empresas locales, valorar su conocimiento del terreno y de una orografía muy diferente a la peninsular. Tienen que evitar que los recursos que se generan en Canarias vía impuestos sirvan para enriquecer a otras comunidades autónomas.
Debe acometerse el cierre del anillo insular ya. Las colas de las autopistas deben desaparecer. Hay quien parece que ha descubierto el problema hace tres meses, pero esto lleva años y años ocurriendo y se ha hablado de un buen número de posibles soluciones. Es verdad que luego llegó la crisis y todo lo que ha conllevado, pero este problema es muy previo a la crisis y lo cierto es que ahora tenemos una ciudad Patrimonio de la Humanidad atravesada por una autopista y miles de conductores indignados cada mañana. Por otra parte están las carreteras secundarias, un patrimonio fundamental para un territorio y la posibilidad de repararlas con calidad y garantías tiene un límite que, una vez traspasado, obliga a levantar y rehacer de nuevo, con el coste que ello implica.
Pero la construcción no camina sola, la construcción necesita áridos, ese gran desconocido del que todos hablan últimamente y que ha tenido a la Concap como único portavoz al menos durante los últimos 17 años, aunque nos alegra que otros vayan sumándose en los últimos meses a un carro tan trascendental. Cuando decimos que el árido es un gran desconocido, lo hacemos porque falta pedagogía, falta conocimiento serio y los ecologías de chola y barbacoa, los del no a todo que tanto miedo infunden a algunos representantes públicos, han conseguido dejar a Tenerife al borde del colapso. Miren ustedes: los áridos son materias primas minerales extraídas de la tierra para ser utilizadas en diferentes y muy diversos sectores industriales. Pues bien, la situación en Tenerife es realmente alarmante. No hay canteras para atender a esos proyectos que al parecer quieren acometerse en 2018, lo que hace absolutamente imprescindible que se abran tres canteras en el norte, sur y área metropolitana.
Obviamente esta reivindicación responsable de la Concap no implica renunciar a lo que ha sido el caballo de batalla de esta Confederación: el reciclaje. En estos momentos hay doce plantas de reciclaje que cuentan con autorizaciones temporales y es fundamental dar estabilidad jurídica a los empresarios que llevan tantos años asumiendo esa tarea. Por otro lado, empezamos a ver aerogeneradores en marcha, incluso de habla de proyectos para situarlos en el mar con independencia de las profundidades de nuestras cosas. Bienvenido sea el desarrollo tecnológico. En la Concap hemos apostado siempre por la diversificación económica con un especial apoyo a la sostenibilidad, por eso fuimos pioneros, como Confederación, en apostar y participar en la construcción de parques eólicos. Hemos de reconocer que no está siendo un camino fácil pero la Concap ha seguido adelante con esos parques eólicos tanto en Tenerife como en Fuerteventura y debemos reconocer el impulso dado en los últimos tiempos tanto desde la Consejería de Medio Ambiente como desde la de Industria, con un especial reconocimiento a sus técnicos que, con una plantilla realmente escuálida, están batallando por sacar delante todos los proyectos en el tiempo estipulado.
En fin… que los empresarios canarios necesitamos el apoyo de las instituciones públicas, de nuestros representantes; que el 2018 ya ha llegado y los tinerfeños necesitamos que todos esos proyectos empiecen a caminar en los boletines oficiales porque si la construcción tira, el resto de los sectores irán detrás y empezaremos, esta vez de verdad, a ver la luz al final del túnel.
Feliz 2018.
*PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN CANARIA DE ASOCIACIONES PROFESIONALES (CONCAP)
