Addoor Sticky
puerto de la cruz

James E. Rothman: “Mi consejo para los jóvenes investigadores es que no se desanimen”

El premio Nobel de Medicina 2013 estuvo el martes en el Puerto de la Cruz para inaugurar el foro denominado 'Exocytosis and endocytosis: From synaptic vesicles to nanodiscs'
El prestigioso científico participó en la inauguración de un foro científico especializado en el Puerto de la Cruz. Fran Pallero

Vino a España en varias ocasiones pero es la primera vez que visitó Canarias y en concreto, Tenerife, al que definió como “un lugar maravilloso, con un clima y una gastronomía muy buena, y gente amigable”. Profesor de Ciencias Biomédicas en la Universidad de Yale, el premio Nobel de Medicina 2013 estuvo el martes en el Puerto de la Cruz para inaugurar el foro denominado ‘Exocytosis and endocytosis: From synaptic vesicles to nanodiscs’, que se prolonga hasta mañana en el hotel Costa Atlantis. Una jornada especializada que se centra en el estudio de la exocitosis y la endocitosis, procesos biológicos fundamentales para el tráfico de la membrana de todas las células eucariotas, en la que participan neurocientíficos, bioquímicos, biólogos celulares y biofísicos de todo el mundo.

– Usted en la Universidad iba a estudiar medicina, ¿qué lo obligó a cambiar sus planes y decantarse por la bioquímica?

“Mi educación fue en medicina pero siempre quise ser científico. Me quedaba un año para ser médico pero tuve una oferta de una empresa de laboratorio y tenía la opción de seguir un año más y ser médico o, seguir investigando. Y como tenía 25 años, era muy joven y lo que me gustaba más era la investigación, opté por esto último”.

– Quizás hablar de células suene muy teórico y difícil de entender para muchas personas. ¿En qué radica el descubrimiento que hizo junto con Randy Sheckman y Thomas Sudhof, sobre el tráfico vesicular?

“Es muy básico para el proceso fisiológico y de nuestro cerebro, ya que cuando no está equilibrado aparecen algunas enfermedades, como puede ser la depresión. Tratamos esas enfermedades recuperando ese equilibrio, la comunicación entre las células y las vesículas. También dentro de una célula hay vesículas que van de un sitio a otro y ese equilibrio es muy importante para comunicarse dentro de una misma célula y con otras diferentes. Cuando ese mecanismo de comunicación no funciona bien, se pueden producir enfermedades como la diabetes, porque este proceso controla la insulina en la sangre. Lo que descubrimos fue un principio básico que controla la liberación de sustancias de las células del cuerpo, que debe producirse en la célula correcta y en el lugar y el momento adecuados”.

– ¿Esperó alguna vez recibir el Premio Nobel?

“Absolutamente, e imaginaba que eso podía ocurrir (bromea). Existía una posibilidad razonable debido a que había conseguido otros reconocimientos importantes. Quizás el Nobel sea el premio más prestigioso en ciencia pero hay otros que también son importantes”.

– ¿Cambió su vida después de ese momento?

“Sí, sobre todo el primer año y medio porque aumentaron mis obligaciones y las expectativas que muchas personas tenían sobre mí. Además, tuve que dar muchas entrevistas en los medios de comunicación”.

– A partir de entonces, ¿cuál es su línea de investigación?

“Continué trabajando en la misma que el Nobel reconoció. Y la razón es que la investigación es un proceso continuo en el que cada vez se avanza más. Como otros científicos, mi trabajo también está basado en lo que descubrieron otros premios nobeles anteriores sobre cómo se comunican las neuronas, y el mío influirá en los de otros científicos en el futuro, ya que todavía hay muchas cosas por hallar en este campo. Y una prueba de que es un trabajo continuo lo demuestra las casi cien personas que acaban de escuchar mi disertación en este foro”.

– ¿Qué enfermedades se pueden prevenir con su descubrimiento?

“No estudio ninguna enfermedad en particular sino cómo funcionan las células. Lo demuestro con un ejemplo. Si tienes un coche y éste se rompe, hay dos opciones: ir a un taller en el que el mecánico no sabe cómo funciona el vehículo y otro, en el que sí sabe cómo hacerlo. ¿A cuál iría? Es obvio que al segundo. La célula es como el coche, trabaja de una manera compleja en la que todas sus partes deben funcionar de una manera correcta. El problema es que el coche puede romperse, pero si no sabes cómo funciona, difícilmente puedas saber qué es lo que está mal. Si los científicos no hiciéramos estas investigaciones fundamentales, los médicos tampoco podrían entender cómo se producen algunas enfermedades”.

– ¿Qué importancia tiene este tipo de foro en el que participan expertos de todo el mundo?

“Contribuye a intercambiar información y ayuda a entender de manera más profunda cómo se trabaja en los laboratorios y universidades de todo el mundo en este tema. El grupo con el que trabajo es apenas una pequeña muestra de otro mucho mayor. Es una investigación muy activa ya que hay por lo menos más de mil laboratorios diferentes trabajando en este tema y de una forma más amplia unos 10.000 en todo el mundo. En este tipo de foros, compartimos nuevas ideas. En mi caso, por ejemplo, trasladé los resultados de una investigación que ni siquiera ha sido publicada. Puede que no sea perfecta e incluso que sea criticada, porque es nueva, pero hago nuevas sugerencias a mis colegas y contribuye a seguir investigando”.

– ¿Qué consejo le daría a los jóvenes que, igual que usted, quieren dedicarse a la investigación?

“En primer lugar, que no se desanimen, porque es un trabajo muy duro. Hay que dedicarle mucho tiempo y son momentos difíciles para la investigación en el mundo y en España. Pero si tienen en su corazón el deseo de hacer descubrimientos científicos, podrán llevarlos a cabo, a pesar de las adversidades”.

TE PUEDE INTERESAR