
En Santa Cruz de Tenerife, una treintena de asociaciones de se ocupa del reparto de alimentos entre las familias más necesitadas y lo hacen de la mano del Banco de Alimentos. Entre esas entidades está la Asociación Kairós, que, un año más, hace balance del trabajo realizado, llegando a una conclusión que, no por conocida, no deja de ser demoledora y es que, aunque los datos macroeconómicos están mejorando, en la práctica, “nos estamos encontrando que la brecha social y salarial es cada vez mayor de forma que, la pobreza afecta cada vez más a las familias que trabajan”, explica el presidente de Kairós, Benjamín Barba.
Así, el perfil de las personas a las que atiende Kairós ha cambiado en estos últimos años. Ha pasado de atender, en los años 2010 al 2014, a personas que estaban en situación de desempleo, sobreviviendo con diferentes ayudas sociales, a atender a personas que a finales de 2014, pero sobre todo a partir de 2015, empiezan a trabajar, pero sus salarios no llegan a cubrir sus necesidades básicas, bien sea porque el trabajo es temporal o por horas; o porque aún trabajando a tiempo completo, el salario está entorno a los 700 euros mensuales.
“Las familias que llegan nos confirman que, aunque consigan trabajo, nos le llega para comer y pagar los recibos. Muchos consiguen empleos de media jornada o por horas y cuando decimos horas son tres a la semana”, explica Barba. A este acuciante problema se añade otro que se repite con demasiada frecuencia y no es otro que la cronificación de la pobreza. “Esta situación, que debería ser temporal, se cronifica tras dos años sin trabajo. Van perdiendo sus habilidades laborales y la perspectiva de mejorar”, detalla el presidente de Kairós. “El siguiente paso -continúa- y que cada vez se produce más, es el del asistencialismo”. Y es que, como constata Barba, estas personas pierden acaban subsistiendo de las ayudas públicas, encadenando prestaciones y ayudas de alimentos.
Una radiografía de la realidad de la pobreza que confirma Barba es compartida con el resto de entidades que trabajan en Santa Cruz y que, como admite el presidente de Kairós, “el informe Arope de Cáritas refleja a la perfección”.
Prestaciones
Kairós intenta compensar con la prestación de otros servicios complementarios. Así, además de la entrega de alimentos, que en 2017 superó las 300 toneladas, también prestan una ayuda integral a las 1.014 familias que en estos momentos atiende Kairós. La fórmula pasa por proyectos como clases de refuerzo escolar, actividades lúdicas o campamentos urbanos para los más pequeños. Esta labor se realiza en cooperación con radio ECCA. También se aborda la formación a personas adultas con cursos, impartidos por personas cualificadas en determinadas especialidades que abarcan la salud y la alimentación, la administración de las finanzas familiares o la reincorporación laboral.
Durante 2017, Kairós atendió a 1.014 familias diferentes lo que se traduce en 2.728 personas. De esta cantidad, 726 son menores de 15 años (26,6%); 159 son mayores de 65 años (5,8%); 1.469 son mujeres (53,8%). En datos acumulados, esta cifra de atención se eleva a 7.089 familias lo que supone 20.043 personas beneficiarias de las ayudas.




