La rehabilitación de la plaza de los patos, en Santa Cruz, ha sacado a la luz una antigua galería; al parecer, la obra ha resucitado una canalización que no estaba inventariada, y que ahora será debidamente registrada. Mala cosa. Bastante lejos de la sonriente curiosidad con la que se ha encajado el hallazgo, hay sobradas razones para militar en el peor de los pesimismos. Qué mala pata la de los patos. Cuando el asunto de la galería llegue a oídos de los responsables de Patrimonio del Cabildo lo inmediato, ya metidos en faena, será redactar, tramitar, aprobar y exigir la paralización de la reforma de la plaza; y, por si afectara o afectase a los posibles valores históricos que pudiera o pudiese tener la referida cavidad, podrían decretar la suspensión de cualquier rehabilitación, obra menor o apertura de negocio a lo largo de 25 de Julio y alrededores, entendiéndose por alrededores la ciudad entera, al menos hasta que se determine la longitud de la canalización. Dadas las concentraciones que tienen lugar en un radio de cuatrocientos metros, puede también que soliciten que se suspenda el carnaval en la calle, no vaya a ser que las letras del reguetón pongan en riesgo el valor patrimonial de una galería que, según todos los indicios, no está preparada para recoger las aguas pluviales propias de esas noches espirituosas. O no. Quizás no redacten, tramiten, aprueban y exijan, y lejos de provocar que Miraflores y otras manzanas sigan pudriéndose, sí, pudriéndose, ofrezcan alternativas o caminos intermedios que faciliten la dinamización urbanística de Santa Cruz. Consta que tanto el alcalde como el presidente del Cabildo apuestan por proteger para crecer, y no para dejar caer. Si es así, y así es, porque lo he hablado con ambos, bueno será que Bermúdez y Alonso lideren una fórmula compartida que permita desbloquear la situación de los Miraflores actuales y sucesivos. Si otras ciudades han sabido compatibilizar la protección patrimonial con el desarrollo urbanístico, también Santa Cruz merece que se proteja para crecer y no para dejar caer.
El reguetón de los patos
La rehabilitación de la plaza de los patos, en Santa Cruz, ha sacado a la luz una antigua galería; al parecer, la obra ha resucitado una canalización que no estaba inventariada, y que ahora será debidamente registrada

