Considerado el segundo color del espectro solar, y sobrino, yerno o primo de naranjas y zanahorias, el anaranjado se obtiene mezclando el rojo y el amarillo; o, en el caso de la política española, tirando de azul y rojo, de marianismo, sanchismo y pablismo. Gracias a la impagable contribución de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, las diferentes encuestas de estos días confirman que el país está girando a la derecha. Hay voces que lo traducen en un viaje al centro, y no; si nos atenemos a lo que cuentan los sondeos el giro es a la derecha, al espacio que ocupan Rajoy y Rivera. En 2016 la derecha representaba el 46,1%, y la izquierda el 43,8%. Hoy, apenas veinticuatro meses después, los errores de Sánchez e Iglesias han provocado que la diferencia entre unos y otros haya pasado de esos tres puntos a la friolera de casi catorce: 50,3% la derecha, frente al 36,7% de la izquierda. Habrá quien diga que Ciudadanos no es la derecha, y algunos responderemos que en Cataluña les fue de cine porque, con tanta efectividad como solvencia electoral, supieron ser más PP que el propio PP. Urnas y sondeos no siempre se llevan bien, y rara vez se calcan, pero las encuestas certifican, entre otras conclusiones, que el PP estirará la legislatura para que se enfríe el efecto Cs, y también que el próximo Gobierno de España saldrá de un pacto PP-Ciudadanos, llamados a repartirse los ministerios -se apuestan cenas a que el PP no quedará segundo…- ante los miopes ojos de Iglesias o Sánchez, principales promotores del desconcierto de la izquierda. Sánchez es un chollo para Rajoy y Rivera, y el sanchismo un relato de improvisación solo superado por la indefinición que tiene a los socialistas acampados en la nada de nada. Ciudadanos no ganará las generales, y en el ámbito local subirá sin alardes, pero el PP tiene un problema; y, al otro lado, con Sánchez e Iglesias aburriendo a su clientela, los rojos evolucionan a rojos anaranjados.
Rojos anaranjados
Considerado el segundo color del espectro solar, y sobrino, yerno o primo de naranjas y zanahorias, el anaranjado se obtiene mezclando el rojo y el amarillo; o, en el caso de la política española, tirando de azul y rojo, de marianismo, sanchismo y pablismo
