Addoor Sticky
el charco hondo

Anaranjamiento (1)

El retroceso que las encuestas le susurran al PP, ¿es hijo de la corrupción o del cansancio?

El retroceso que las encuestas le susurran al PP, ¿es hijo de la corrupción o del cansancio? Una legión de gargantas concluye que está pasándoles factura la cabalgata de personajes siniestros que tienen largando en los juzgados, que de aquellos lodos este desfallecer. Y es cierto que no está ayudándoles este espectáculo de maleantes salvando el culo, ora cargo el muerto a éste, ora cubro de mierda a aquella. Los cadáveres que les salen del fondo de la piscina son un problema, pero quienes votaron al PP en las últimas y penúltimas generales ya sabían, así que cabe plantearse que en el desgaste de los de Rajoy están pesando más otros dolores. Tres, al menos. De una parte, están resintiéndose de haber perdido la baza del miedo al pablismo, y es que el PP contra Podemos vivía mejor. Al desinflarse los de Iglesias se les están escapando los que votaron contra Podemos con las papeletas del PP. De otra, Cataluña. Como acertadamente se ha preguntado Josep Ramoneda en El impacto que no cesa, ¿quién iba a decir que Cataluña se los llevaría por delante? La farsa separatista ha permitido a los populares distraer a la grada, pero no hay cortina de humo sin fecha de caducidad ni Marta Sánchez que lo remedie con un episodio más bochornoso que patriótico. Pasa que los independentistas han hecho el trabajo sucio a la derecha de siempre al humillar al catalanismo, oxigenando de paso y de qué manera a los recentralizadores. Claro que, para desgracia del PP, Ciudadanos se ha quedado con la bandera, de ahí que Rivera esté acogiendo a los rojos anaranjados que huyen de ese conjunto vacío llamado Sánchez y a los naranjas azulados que dicen estar cansados de este PP. La corrupción no ayuda, Cataluña o el envejecimiento de Podemos tampoco, pero tiene esto pinta de que lo que está debilitando al PP es el puro agotamiento. Quizá, puede ser, todo se reduzca a que hay cansancio de este PP. Quizá, puede ser, todo se resuma en que, ahora sí, este ciclo se les está terminando. Que nadie los dé por muertos, ni mucho menos, pero están tocados. Hay cansancio, y parece que la gente está por combatir su desánimo anaranjándose.

TE PUEDE INTERESAR