
El FC Barcelona sació su sed de títulos a costa del eterno rival, un Real Madrid que vio el fin de su imperio en la Copa del Rey tras caer (90-92) en la final de Gran Canaria 2018, después de levantar el trofeo las cuatro ediciones anteriores: una copa culé bajo el efecto Svetislav Pesic.
La Copa se vendió cara y se guardó lo mejor para el final. El show de primeras fue defensivo. Una final a trompicones y de mucha tensión, forzando imprecisiones a ambos lados de la pista. El Barça se llevó el primer asalto, a pesar de verse 8 abajo en el cuarto inaugural (21-13). De nuevo mostró mimbres el cuadro culé para responder, con el MVP de la Copa, Thomas Heurtel, Pau Ribas (21 puntos y 24 de valoración), Ante Tomic (17 y 17) y Adam Hanga (12 y 14).
Un Barça con columna vertebral desde que Pesic hiciera su magia. Tomic mejoró a un Tavares sin pena ni gloria en la Copa y ayudó a sortear la buena defensa blanca. Así cimentó su renta el Madrid, aunque se olvidó pronto, con Rudy y Taylor apretando los dientes. La respuesta de Hanga fue la foto de la final. Un vuelo sin motor del húngaro, para taponar al balear y cerrar el cuarto.
Así volvió a enchufarse el cuadro culé en defensa y de paso bajó los humos a un Rudy entonado en Las Palmas y con tres premios MVP en la buchaca. Heurtel retomó su festival particular, mientras la estrella blanca Doncic seguía más apagada que nunca. Laso hizo debutar en Las Palmas a Ayón, pero el mexicano no evitó los bailes de Tomic en la zona ni cambió el color blaugrana del rebote.
Ribas se encargó de abrir la brecha al descanso (29-36) y de poner en órbita al Barça en la reanudación. La final encontró ritmo por primera vez con las defensas del conjunto azulgrana y los puntos del base catalán, otro que vuelve a sentirse jugador con Pesic. El Madrid se ahogó en la defensa rival hasta verse 18 abajo (40-58). Los de Laso trataron de responder a base de triples, sin Doncic, y solo Rudy y Taylor comprendieron la necesidad de recomponer trincheras.
Rozaba el fin de las penurias el Barça, a costa del eterno rival, con 15 puntos de colchón (52-67) que la muñeca caliente de Carroll recortó con una racha de tres triples. Al Barça se le hicieron eternos los tres últimos minutos, con el aro escupiendo todo y la presión en pista del Madrid causando estragos. Sanders respondió a cuatro puntos seguidos de Campazzo.
Como gato panza arriba se resistió el Madrid. Dos triples de Thompkins, dos tiros libres fallados por Oriola y el campeón con posesión para ganar la final y culminar una remontada histórica. El triple forzado de Causeur apenas tocó aro y Taylor tampoco embocó. Tras tres finales de Copa perdidas ante los blancos, la última en Las Palmas, el Barça concretaba su resurrección.
