Tengo un nieto de siete años que vive y estudia en Londres. Talentoso y aplicado, y con dos padres artistas que lo han sensibilizado ante todo lo que sea manifestaciones culturales, en estos días dibujó un extraordinario vikingo. Mi hija me dice que primero vio un modelo, y que lo trató de replicar a punta de ojo, pero no contento con el dibujo inicial, intentó un segundo, más elaborado y lleno de detalles, que le permitió ganar el premio de la clase: una silver star o condecoración de plata. Desde entonces, tengo la foto del dibujo en mi móvil, y cada cierto tiempo la contemplo para admirar las proezas de mi nieto. Pero el cuento no termina allí, porque durante lo que va de año escolar ya son cinco las silver stars acumuladas, lo que a su vez ha dado paso a una nueva distinción, que consiste en un diploma que realza el valor que ha estado detrás del vikingo y de todos los dibujos que ha entregado: la Determinación, con D mayúscula, porque así la ha escrito la maestra, quien además la ha definido de esta manera: “porque siempre aprendo de mis errores y nunca me rindo”.
La palabra me ha acompañado desde hace algunas semanas, y todavía más la definición de la maestra, que me ha parecido proverbial, de una síntesis admirable. Y he sentido que ese valor, determinación, bien podría caracterizar a los venezolanos que padecen el secuestro de una nación por parte de una camarilla gobernante que finalmente los aplasta. Determinación para vivir o seguir viviendo, determinación para rebelarse y condenar a un régimen de oprobio, determinación para encontrar en la cotidianidad signos de esperanza, determinación para compartir y ser solidarios, determinación para actuar políticamente sabiendo que el ejercicio los puede llevar a la cárcel, determinación para hablar y no callar. Es en esa determinación donde está el futuro del país y no en el temor, la cobardía o el silencio. Al respecto, mucho se les exige o reclama a los dirigentes demócratas que luchan a brazo partido, pero creo que aprender de sus errores y no rendirse ha sido su consigna. A ver si en un futuro, cuando el país sea otro, también se les ofrece una silver star.
