Compuesto por hidrógeno e hidrocarburos, al gas ciudad se llega destilando el petróleo. A la indefinición de los socialistas canarios respecto al gas ciudad se llega descifrando el átomo de hidrógeno, en particular, y los átomos, en general, considerados ambos como la parte de la materia más pequeña que puede concebirse; hasta que se supo, eso sí, que la hermana pequeña de los protones, neutrones, bosones y neutrinos tiene nombre, pasaporte y carné de identidad, el cuark, referencia muy útil para explicar, o intentarlo al menos, la capacidad que de poco a esta parte los socialistas tienen para llevar su posición en los principales asuntos a mismísima la indivisibilidad de la materia. Como no tienen, no se atreven o no se arriesgan a definir una posición única sobre el gas ciudad, días atrás algunos de sus líderes dieron por bueno que el partido tenga en cada isla su insular parecer, e isla adentro que cada agrupación municipal defienda la que considere, y así, del hidrógeno a su átomo, y del átomo a los protones o neutrones, hasta llegar al cuark ideológico, que cada diputado, concejal, simpatizante, alcalde, militante, cargo orgánico o vocal de asamblea local argumente pública y libremente lo que le parezca sobre la oportunidad o no de apostar por el gas ciudad (¿ocurrirá lo mismo con su propuesta de la ecotasa?). El PSOE no era esto. Lo mínimo que se le puede pedir es que tenga una posición de partido sobre el modelo energético de Canarias. Tanta indefinición sobre tantas cosas tiene a los socialistas con tantos discursos como gargantas, acostumbrándose a esta mala suerte de partido cantonal, despedazando sus posiciones hasta llegar al límite de lo divisible, al cuark, a la partícula elemental en que puede dividirse la materia argumental, ideológica y electoral, a esta estrategia tan parecida al mismísimo gas.
No era esto
Compuesto por hidrógeno e hidrocarburos, al gas ciudad se llega destilando el petróleo
