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Adiós, PP

Miren, cuando Rajoy anunció a bombo y platillo la tarifa plana de la Seguridad Social en el Congreso, un funcionario amigo me dijo: “Es un engaño”. Poco después comprobé que era verdad lo que decía. Una pequeña empresa cercana adoptó la tarifa plana, pero no leyó la letra pequeña. Una de las cuotas mensuales, reducida, ...read more →

Miren, cuando Rajoy anunció a bombo y platillo la tarifa plana de la Seguridad Social en el Congreso, un funcionario amigo me dijo: “Es un engaño”. Poco después comprobé que era verdad lo que decía. Una pequeña empresa cercana adoptó la tarifa plana, pero no leyó la letra pequeña. Una de las cuotas mensuales, reducida, dejó de pagarse el día 30 de un mes, pero se abonó dos días después. La S.S. siguió dando por buena la cuota reducida, pero al año y pico reacciona y le cobra a la pequeña empresa -por retrasarse dos días- la diferencia entre la tarifa plana y la normal de ese año y pico transcurrido, además de anularle para los restos la repetida tarifa plana. Sin piedad. Todo lo del PP es una gran mentira. Las subvenciones a los pisos de alquiler para jóvenes y jubilados también tendrán letra pequeña. Y lo que salga del pleno del Congreso para los jubilados, no digamos. No se crean nada. Sería bueno que el PP no engañara más a la gente. Su tiempo y sus patrañas se han terminado. La presión fiscal es una de las mayores de Europa y las multas de Hacienda son usurarias. Hace falta gente nueva, con nuevas ideas y desterrar a estos abusadores. Se jactan de haber salvado a España del caos financiero y económico; y es verdad, pero no han sido ellos los salvadores, sino los propios españoles que han sufrido sacrificios estremecedores. Ahora tienen los dirigentes del PP un problema gordo con los jubiletas. Un problema que no van a resolver, a pesar de sus promesas, tan vanas y mentirosas como siempre. Han dilapidado la famosa hucha de la S.S. y lo están pagando los mayores, con pensiones ridículas, impropias de un país del primer mundo, mientras las autonomías y el propio Estado tiran el dinero; o, lo que es peor, lo roban. Adiós, PP.