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el charco hondo

Cae la noche sobre Cataluña

Ahora que Cataluña cabalga sobre un caballo desbocado hacia un abismo de pintadas amenazantes, llamamientos al incendio general, señalamientos y espirales que colocan socialmente a los catalanes en la antesala de una batasunización que no tendría marcha atrás, al hacer inventario de acontecimientos y circunstancias asoman situaciones a las que se llega tarde, pero otras no. Se llega tarde a la política porque, como escribió Daniel Innerarity, hace meses o años murió el tiempo en que precisamente la política tuvo la obligación de cortar el camino que condujo a esta deriva. Acertó en aquel momento el catedrático de Filosofía Política (una de las pocas firmas útiles de este país) al denunciar que todo se torció por culpa de una mezcla de ineptitud, pereza y cobardía para aceptar el desgaste de nuestra arquitectura institucional y, en ese sentido, para emprender las correspondientes reformas. Los políticos huyeron de la política, y ahora ya es tarde porque los procesos judiciales en curso no son susceptibles de ser interrumpidos, ni siquiera por una voluntad de pacto o diálogo institucional tan hipotética como sobrevenida y tardía. El abismo al que se acerca Cataluña tiene que ver con que la ausencia de política ha dejado todo el espacio al enconamiento, a ese insensato furor del resentimiento al que alude José Luis Pardo cuando reflexiona sobre la censura. Los catalanes adelgazan sobre el vacío que la política les ha dejado bajo sus pies. Inmaduros quienes no hicieron una lectura de Estado, y también infantiles aquellos que creyeron que las ilegalidades no pasan factura judicial. Tampoco el empresariado catalán estuvo a la altura, lo dejó correr y para ellos también es demasiado tarde. No hay una sola razón para el optimismo en un país donde los separatistas catalanes ponen la gasolina y los separadores del resto del Estado le dan al mechero. No es tarde para bajar el tono, pero tampoco lo harán. A un lado y otro deben dejar de gritar, relajar el verbo para cortar las alas a quienes alimentan un agujero negro de pintadas amenazantes e incendios generales, a la batasunización de Cataluña. Ni unos ni otros renunciarán a la tensión que generan. Cae la noche sobre Cataluña. Tardarán décadas en cruzarla.

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