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Don de lenguas

El Tribunal Constitucional ha derogado el sistema diseñado por el ministro Wert en la Lomce (Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa) para garantizar la enseñanza en español en Cataluña. Según la disposición anulada, ante la total ausencia de oferta de enseñanza pública en castellano, el Gobierno del Estado podía obligar a la Generalitat de Cataluña a pagar unas becas a los estudiantes que quisieran estudiar en español y tuvieran que hacerlo en la privada o concertada. Eran unas ayudas concebidas para garantizar que los hijos de las familias que así lo solicitaran pudiesen estudiar en castellano. El Alto Tribunal responde así a un recurso presentado por la Generalitat en 2014 y estima por unanimidad, entre otras cuestiones, que “el sistema diseñado por la ley para garantizar la enseñanza en castellano sostenida con fondos públicos no respeta el reparto de competencias entre Administraciones”. En otras palabras, según el Tribunal, la disposición anulada invadía competencias de la Generalitat.

Esta sentencia nos pone de manifiesto, en primer lugar, que España ha devenido no solo en un Estado federal, sino en uno de los Estados más descentralizados del mundo. Y, en segundo término, nos recuerda la enorme serie de incumplimientos sistemáticos de sentencias de este Tribunal y del Supremo sobre la lengua vehicular en la enseñanza pública catalana que acumula la Generalitat. Estas sentencias prescriben una modesta cuarta parte de la docencia en español, pero la Generalitat argumenta, absurdamente, que introducir esa lengua y no discriminarla discriminaría a los niños por razón de ella. El artículo 3.1. de la Constitución, que es directamente aplicable, establece que todos los españoles tienen el deber de conocer la lengua castellana y el derecho a usarla. Pero ese derecho es negado inconstitucionalmente a los estudiantes catalanes, igual que a los comerciantes que quieren rotular en español, y que son multados por ejercer un derecho que la Constitución les otorga, y a tantos y tantos otros colectivos más. La diferencia estriba en que el Estado cumplirá escrupulosamente la sentencia que comentamos y Cataluña seguirá vulnerando las que le obligan, mientras exigirá el cumplimiento de las que obligan al Estado.

El nacionalismo pancatalanista, que reclama unos Países Catalanes independientes que nunca existieron históricamente, está usando la lengua como arma política cada vez de forma más agresiva. Y lo peor es que, al menos en Cataluña, la discriminación institucional del español y la presión social a favor del uso del catalán son tan intensas y poderosas que resulta imposible vivir allí sin conocerlo perfectamente, mientras no es necesario saber español. De modo que, en ese sentido, los niños que estudian en español van a ser ciertamente discriminados; y solo la inmersión lingüística en catalán les permitirá integrarse socialmente.

El Don de lenguas es una novela negra de Rosa Ribas y Sabine Hofmann ambientada en la Barcelona de los años 50. Hoy en día, el asunto de la lengua en Cataluña se parece cada vez más a una novela negra. Y no es ningún don.

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