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Jorge Drexler: “Mis canciones están sin terminar hasta que alguien las escucha”

El uruguayo vuelve a visitar Tenerife y nosotros no nos cansamos de esta unión transoceánica. En esta ocasión presentará su nuevo y exitoso disco 'Salvavidas de hielo' en el Auditorio Teobaldo Power de La Orotava y en el Auditorio Infanta Leonor de Adeje
Jorge Drexler. | DA

El uruguayo Jorge Drexler vuelve a visitar Tenerife y nosotros no nos cansamos de esta unión transoceánica. En esta ocasión presentará su nuevo y exitoso disco Salvavidas de hielo en el Auditorio Teobaldo Power de La Orotava y en el Auditorio Infanta Leonor de Adeje.

– ¿Qué inspiró el título de tu nuevo álbum?

El título alude a aquellas cosas que, aunque sabemos que son efímeras, nos regalan pequeños estados de gracia. Nos mantienen a flote por un rato. Es una oda a lo efímero, de hecho. Una manera de valorar las alegrías intermitentes de la vida. También elegí ese título porque me gustan las paradojas: un salvavidas que contiene su propia disolución. Agua flotando sobre agua. Un único elemento en el título, así como el disco tiene a la guitarra como único elemento sonoro y al bolígrafo BIC azul como único elemento gráfico.

– Todos los sonidos del disco están hechos con diferentes elementos de guitarras. ¿Cómo nació esa idea?

Efectivamente, todos los sonidos provienen exclusivamente de la voz y la guitarra. Los ritmos de base están hechos percutiendo las diferentes guitarras: con mazas, escobillas, manos, baquetas, palillos chinos y todo lo que se les pueda ocurrir que sirve para extraer sonido de las cajas, mangos y clavijeros del instrumento. Quería, por una parte, trabajar simbólicamente con las herramientas tradicionales de la canción de autor: la guitarra y la voz, pero tratadas de manera no tradicional. El compositor ruso Igor Stravinsky decía “cuanto más me limito, más me libero” y esa máxima fue el leitmotiv del disco: limitar las fuentes de sonido para así expandir las posibilidades sonoras de un instrumento mediante su exploración acústica minuciosa. La guitarra es mi compañera de aventuras musicales desde hace 40 años, pero puedo decir que hay sonoridades de ella que recién conocí en este disco, por lo que éste funciona también como un homenaje a la relación que tengo con las seis cuerdas.

– En el álbum también destacan las maravillosas colaboraciones de Natalia Lafourcade, Julieta Venegas y Mon Laferte.

La verdad es que tuve mucha suerte de que estas tres talentosísimas amigas estuvieran en Ciudad de México mientras estábamos ahí grabando parte del disco. Y fueron muy generosas, porque las tres estaban en medio de muchísimos viajes y trabajo y se acercaron con todo su cariño al estudio a grabar conmigo. Son tres compositoras inteligentes, fuertes y dueñas del rumbo de sus trabajos. Cada una con su personalidad llevó a cada canción en la que participó a lugares a los que yo no hubiera podido llegar solo y esa es la razón por la que uno invita alguien a participar en un disco: para crecer humana y artísticamente.

– Hay un aspecto que destacan de ‘Salvavidas de hielo’: su promoción a través de las redes sociales.

Las redes sociales son herramientas y, al igual que en la música, a mi me gusta experimentar con toda la paleta de posibilidades que tenga a mi alcance. Desde la primera vez que hice un Facebook Live me di cuenta de que me gustaba ese tipo de inmediatez espontánea. Ese estar solo y acompañado a la vez. Me gustó la comunicación y el desafío de esa exposición, porque en un concierto uno cuenta con las armas del espectáculo: luces, sonido, distancia con el público, etc. En un live, en mi opinión, importa mucho más la comunicación que la excelencia técnica. Lo hago porque me gustó cuando lo probé y porque está demostrando ser una muy efectiva herramienta de trabajo. Intento que el live sea un fin en sí mismo, no la retransmisión de un concierto. Para mí, ambos son experiencias muy diferentes y complementarias.

– ¿Y con respecto al arte del álbum?

Todo el arte del disco, la cartelera de la gira y los lyric videos de cada canción, fueron hechos por una artista plástica muy joven de Almansa, que vive en Valencia, la maravillosa Nuria Riaza (www.nuriariaza.com). La encontré en internet, buscando artistas plásticos que usaran solamente bolígrafo azul para sus dibujos. Quería que, al igual que el disco tiene un sólo elemento musical que es la guitarra, el diseño tuviera un solo elemento visual. La contactamos y además de su enorme talento, encontramos una persona con una entrega y una capacidad de trabajo asombrosos.

– ¿Qué te gustaría que el público se llevara de este disco?

Me importa, además de lo que se lleven, lo que traigan a las canciones. Las canciones son como esporas. Su vida está latente hasta que alguien las escucha y las recrea. Las que yo escribo están sin terminar, se completan con la experiencia personal del que escucha. Hay tantas versiones como escuchas.

– ¿Tienes alguna anécdota de la grabación del disco?

Estando en Ciudad de México, una mañana leyendo la prensa vi la noticia de una muchacha de la etnia Tarahumara que había ganado una ultramaratón corriendo con su falda y sus guaraches (sandalias de cuero) tradicionales. Sin preparación específica ni equipación deportiva de ningún tipo, como suelen correr los Tarahumaras. En esos días estábamos grabando Movimiento y me emocionó mucho la historia de Lorena Ramírez (ese era su nombre). Me pareció que sería una manera increíble de resaltar el sentido de la canción. A través del director mexicano Lorenzo Hagerman la contactamos y Lorenzo se fue a la Sierra Tarahumara a filmarla corriendo. Y ahora Lorena es parte del audiovisual de la canción. ¡Imagínense el honor!

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