El jubileta, es decir el votante del PP, está siendo traicionado por el propio PP. Triste sino el del jubileta, que ve seguridad en el partido que justamente ha propiciado su inseguridad. El incremento de las pensiones es de risa, porque no da ni para un mantecado y hacen más pobres cada día precisamente a quienes mantienen con sus votos los sueldos lujuriosos de sus dirigentes peperos. Si les dieran a los jubiletas todas las perras de la corrupción, las pensiones se revalorizarían un huevo y parte del otro. Así que Rajoy va para atrás como los cangrejos porque los jubiletas se le han echado a la calle pidiendo lo que creen que es suyo. Tienen todo mi apoyo, porque entre el gremlin de Montoro y el conspicuo de Rajoy se va a quedar el PP sin un puto voto, con los viejos en la calle, cabreados. Si la construcción estuviera activada no habría tanto problema, porque tú excavas cuatro solares, pones la valla de tela verde y la llenas de agujeros y ya tienes a los jubiletas curioseando por el orificio y olvidándose de las manifestaciones. Pero como no se fabrica nada y el jubileta no tiene tampoco nada que hacer, pues va a manifestarse, pidiendo un mísero euro más al mes, que eso les resuelve, al menos, la barra de pan. Qué vergüenza de país, con unas pensiones de mierda y con una mísera consideración hacia quienes han levantado esto con su trabajo, mientras los políticos se embolsan sueldos de locura (véanse los 300.000 euros de Guindos) y algunos hasta roban. Mi decidido apoyo a los viejunos, a los que la policía hasta respeta, porque no le vas a pegar un porrazo al tío de la boina y a la doña con la sereta.
