Quienes sí saben de esas cosas aseguran, y lo hacen con bastante fundamento, que la negación de la realidad está emparentada con la incapacidad para afrontarla; y, en lo que pudiera catalogarse como una lectura bastante benévola, afirman que a veces tal negación es inconsciente. No termina ahí el cuadro. Hay más. Otra razón para negar la realidad es la certeza de que no se está capacitado para cambiarla, o puede que la negación se mueva en el territorio de la pura conveniencia. En el caso de quienes dirigen el PP en las Islas, ¿niegan su realidad por incapacidad para afrontarla, inconscientemente o por una conveniencia mal disimulada? Al parecer, hay quienes se construyen un espacio de confort que tiene en la negación de la realidad el principio y final de su relato personal, profesional o político. Será eso. Han levantado su campamento en una puesta en escena que tiene en la negación de la realidad su cuello de botella. La realidad negada es que Coalición y PP han cerrado un acuerdo para dar estabilidad al Gobierno de España y Canarias, un pacto que se muestra diariamente en forma de apoyos, sinergias y repartos que no requieren formalización o documentación alguna -este acuerdo de final de legislatura se mueve en la fórmula de los non paper-. La decisión de ayudarse en este tramo final es perfectamente legítima, y no debería avergonzar a ninguna de las partes contratantes, pero lejos de reconocer la realidad y trabajar con ella (dar estabilidad sin dejar de hacer oposición es factible, que se lo pregunten a Ciudadanos) el PP arenga que ya es primavera en El Corte Inglés y, lanzados, pretenden colocar al gran público un discurso feroz contra CC. Quienes dan estabilidad al Gobierno pueden afearle la gestión en esto o aquello, pero no se sostiene que pidan la cabeza de Coalición quienes están salvando la cabeza a Coalición. Sí, en el caso del PP de las Islas su negación de la realidad se mueve en el territorio de la pura conveniencia. Su problema es que los encierra en un tubo argumental que no se tiene en pie.
