Un señor de Santa Cruz, asiduo oyente de Radio Burgado, la combativa emisora que yo dirigí durante más de una década, me contaba lo que le ocurrió a un amigo suyo, también fiel escucha de la mencionada emisora. El hombre andaba de mal humor, perturbado por la actualidad y muy desasosegado, con una molestia en el pecho durante casi todo el día y síntomas preocupantes de ansiedad. Me contaba mi informador, que no era otro que mi recordado Antonio Tavío, que recomendó al doliente acudir a un psiquiatra, que le contara su mal y que el médico le recetara algo que contribuyera a aliviarlo. El psiquiatra completó su primer interrogatorio anotando los hábitos del amigo de Antonio: qué hacía, dónde iba, qué costumbres tenía. Cuando llegó a lo que escuchaba por radio y televisión cada mañana, el paciente le confesó al doctor: “Mire, yo a quien oigo es a Andrés Chaves todos los días, en Radio Burgado”. Me refería Antonio, que era un poco exagerado, que el médico se puso en pie violentamente y gritó a su paciente: “¡Pero, hombre de Dios, ¿cómo se le ocurre escuchar esas cosas? Yo también ponía esa emisora desde hace años, pero tuve que renunciar a escucharla porque me quedaba muy nervioso!; el mundo no puede estar tan mal, los políticos no pueden ser tan malos, Hacienda no nos puede perseguir de esa forma y la vida tiene que tener otra salida”. La única receta del psiquiatra al amigo de Antonio fue que dejara de sintonizar por un tiempo la adictiva emisora, entonces con miles y miles de oyentes, aunque nunca lo reconociera el EGM por las presiones de los que costean el EGM, supongo. Y el hombre se curó. A mí me pasa lo mismo ahora: no escucho noticias sobre el procés; lo he dejado, porque ya me estaba afectando. Que les den por saco.
Cita con el psiquiatra
Un señor de Santa Cruz, asiduo oyente de Radio Burgado, la combativa emisora que yo dirigí durante más de una década, me contaba lo que le ocurrió a un amigo suyo, también fiel escucha de la mencionada emisora
