otras coordenadas

Gaviotas y encinas

En el mundo líquido de la imagen, la marca es un valioso activo para cualquier empresa. Ligado a la marca, su logo, que le permite reforzar su posición, mantenerse al tanto de las nuevas tendencias de mercado

En el mundo líquido de la imagen, la marca es un valioso activo para cualquier empresa. Ligado a la marca, su logo, que le permite reforzar su posición, mantenerse al tanto de las nuevas tendencias de mercado, con lo que puede aumentar sus ventas y ser con ello más competitiva. El logo realiza el reconocimiento público instantáneo de una marca y de sus valores. Viene a cuento ello del cambio operado en el logo del PP, donde las gaviotas van a ser sustituidas por las encinas. Nos señalan ellos que la encina trasmite arraigo y robustez, tiene raíces profundas y ramas extensas, que llegan a todos los rincones de España, son inclusivos. El cambio de logo e imagen pretende sostener la renovada estrategia del partido, sobre empleo y pensiones, seguridad y libertad, unidad de España y familia, natalidad e igualdad.

Dialéctica de opuestos que nos permite valorar el sentido oculto y los significados del nuevo logo. Cambian desde un logo animal, la gaviota, hacia un logo vegetal, la encina. Desde cazadores a recolectores, desde pastores a agricultores, desde un género animal y masculino a otro vegetal y femenino. Donde las gaviotas son más inteligentes, sufren las emociones, son menos sociables y tienden a establecer relaciones segmentadas y en horizontal. Viven cercadas en su propio mundo interior y en su grupo. Mientras que las encinas, siendo menos inteligentes, suplen esta carencia integrando sus emociones, lo que les permite ejercer una sociabilidad más amplia y eficaz, al establecer sus relaciones en vertical. No sufren por ello sus emociones, ya que inteligencia y afectos están integrados.

Desde la identificación de estos contenidos básicos de la personalidad, ajenos ya al sexo y a los referentes citados de nuestra culturas tradicionales, cada uno de nuestros dos caracteres tiene distinta capacidad de abordar la resolución de los conflictos, función genérica de la política. Así, mientras las gaviotas suelen ser predecibles, ambiciosas, críticas, aprensivas, emocionalmente frías, distantes y poco expresivas, las encinas son socialmente más equilibradas, extrovertidas y alegres. Se comprometen con las causas y las personas. Mantienen una visión ética de la vida y son afables en sus relaciones. Tienden a no imponer su criterio y siempre a buscar soluciones ajustadas entre extremos.
Así nos encontramos que entre la estabilidad de los planos personales y la igualdad en el marco de lo social, debemos mover el juego conjunto de nuestros dos caracteres, gaviotas y encinas. Evolución paralela hacia un mundo más feminizado, donde el ejercicio de la política obliga, en las sociedades que llamamos avanzadas, a sublimar las violencias, someternos a políticas de acuerdo y equilibrio. Aparece obligatoriamente la reciprocidad, como principio de acción. Y por lo tanto, las opciones deben ser integradoras para que el resultado conjunto sume. En este juego cada partido hispano tiene tanto a su interno como en su acción gaviotas y encinas.

La política de relación entre partidos se realiza hoy en España desde posiciones gaviota, sin intención de llegar a acuerdos y cada uno en posesión de la verdad, por lo que no se pacta. También vienen ejerciendo como gaviotas los partidos nacionalistas, que por sistema no aceptan la igualdad de mercado y de ley y depredan su parte de caja común. Los hay que, según el escenario, son gaviotas y son encinas. Los tiempos, sin embargo, nos dicen que el sistema evoluciona primando el modo encina. Ya alguien quiere avanzar, al menos cambiando imagen y logo.

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