
Un niño brasileño sordo recibe un inesperado regalo: se trata del audífono que necesita para poder volver a oír.
Cuando llega el paquete con el aparato, su padre lo abre y, con los nervios a flor de piel, el pequeño espera a que se lo coloque. Pero cuando por fin lo lleva puesto, no escucha. Con paciencia, su padre se lo retira y, tras unos ajustes, se lo vuelve a poner.
Inmediatamente el niño da un grito al comprobar que puede escuchar de nuevo. Sin poder contener las lágrimas se abraza a quienes están en la habitación, que le dicen que agradezca a sus vecinos este regalo, cosa que hace entre sollozos de emoción.
El audífono que tenía antes se había estropeado y su familia no tenía los mil ochocientos euros que costaba arreglarlo. Sin embargo, gracias a la solidaridad de sus vecinos, que hicieron una colecta, reunieron el dinero para comprar uno nuevo.
https://youtu.be/E2D7CBnWn3U?t=70




