Saben los leticios, y los sofíos, y aunque no lo reconozcan también saben unos u otros, tradicionalistas y reformadores, clásicos o revisionistas, pro-suegra y pro-nuera, que siendo cierto que a la reina chica se le ha visto el rejo, claro que sí, o que en el sueldo le iba disimular los cabreos, vale, y que su obligación pasa por dejar en palacio ese genio que le ha cargado el diablo, por supuesto, qué menos, vale, pero saben los leticios, aunque lo nieguen, que a la reina chica este país estaba esperándola en la bajadita, somos así, yo soy español, español, español, y el episodio que colapsa las redes ha desatado al español que llevamos dentro, que sí, que te digo yo que sí, que así se explica la que está cayéndole a la reina chica por el feo que le hizo a la reina grande, estábamos esperándola en la bajadita porque somos así de raros, discuten una aristócrata y una que viene de plebeya y un ejército sale en defensa de la extraterrestre arramblando con la que pudo seguir siendo la vecina del quinto pero llegó a reina y se le subió la corona a la cabeza, bueno va, si es que somos así, a la reina chica se le tenían ganas, que sí, su renuncio se ha hecho esperar, pero llegó, y ahí estamos, sofocados, descubriendo a estas alturas que tenemos debilidad por la reina grande, porque somos pro-suegra, faltaría más, hemos tardado cincuenta años en saberlo, pero sí, a los postres la inquina que se le tiene a la reina chica ha derretido la gélida antipatía de la reina grande, que nunca se clasificó para miss simpatía, pero se nos da mejor cargar contra la advenediza que se sacudió el polvo de la clase media, qué extraños somos, y sí, se ve que la reina chica se matriculó en el máster de buenas maneras pero hizo un Cifuentes, olvidó ir a clase o archivar el trabajo final, vaya, gabinete de crisis en la Casa Real, el asunto es serio, a la vista está que la reina chica, a la que los años han ido estirándole el carácter hasta dejarla varada en la playa de la inexpresión, el destino le tenía guardado un patinazo que, como a Cristina Cifuentes, será su sombra el resto de sus días, claro que hay clases y clases, y a la reina chica no podemos exigirle que pida perdón, tire la toalla, dimita y vuelva a casa.
