Figuras cuyas obras o exposiciones han dejado huella en el Guggenheim, referencias imprescindibles de la pintura, la escultura o la arquitectura, celebraron hace apenas unos meses el aniversario del museo sumándose a una iniciativa que los resumía con un dicho tan popular como universal, Los de Bilbao nacemos donde queremos. También los de La Laguna, Haría, Valverde, Hermigua, La Oliva, Arucas o Santa Cruz de La Palma nacen donde quieren, entre otras razones porque el lugar de nacimiento no aporta, aclara o significa absolutamente nada cuando se evalúa la preparación de cara a un puesto de trabajo o responsabilidad pública. Quien buscando talento, capacidad o solvencia da importancia al lugar de nacimiento -o al estado civil- no es de este siglo.
En otros países, que sí son normales, se prima el binomio formación-experiencia, entre otras cosas porque en las sociedades que sí son razonables el modelo educativo, que tiene en las prácticas un pilar mayúsculo, garantiza que también los de veintitantos puedan mostrarse como aspirantes con suficiente rodaje. Como tampoco parecen ser de este siglo quienes, en el Parlamento de Canarias, creen que para acabar con el dopaje académico sus señorías deben acreditar fehacientemente lo que meten en sus currículos. Acredita; que algo queda, sí, pero poco. ¿Acreditar exclusivamente títulos oficiales, de qué y para qué, en una Cámara donde cada cual se cuela en las comisiones parlamentarias atendiendo a criterios que muy poco tienen que ver con su recorrido académico o profesional? Una realidad, esto último, que se repite sistemáticamente en otros ámbitos de las administraciones. ¿Acaso los partidos se toman la molestia de estudiar el binomio formación-experiencia de quienes van en las listas electorales o pueden ocupar cargos públicos para, en función de sus conocimientos, elegir a éste o aquella? La respuesta es no, así que sería de agradecer que salieran con algo de madurez del jardín infantil en que se han metido con lo de los currículos. Quienes no se han enterado de que nacemos donde queremos porque da igual donde hayamos nacido, es que no son de este siglo.
