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Que se suspenda la final de copa

Si se produjera una pitada al rey y al himno nacional, por parte de los hinchas radicales del FC Barcelona en la final de la Copa, debería suspenderse el partido. Ya está bien de aguantar a esta gentuza. España no se merece estas actitudes impropias de un pueblo civilizado. Desde que se suspenda un partido por este motivo -como ocurrió en Francia con Sarkozy- se acabará la historia de la tiranía de la masa sobre la razón. El espectáculo de esta Semana Santa ofrecido por los llamados Comités de Defensa de la República, violentando los peajes, ante la pasividad de la policía autonómica catalana, ha sido otro despropósito. ¿Qué ha hecho al respecto el Ministerio del Interior? ¿No tiene el control de los mossos, en virtud del artículo 155 de la Constitución? Lo que está haciendo la televisión oficial catalana por el independentismo y el separatismo no tiene nombre. ¿Tampoco hay manera de pararlo? ¿Qué hace el melifluo PSOE y su líder Pedro Sánchez, aún más melifluo, para ayudar al Gobierno del PP y a Ciudadanos a que Cataluña vuelva a la normalidad? Déjense de esa mariconada ininteligible de lo transversal para volver a la realidad. Unos violentos, que turban la libertad de los demás y que impiden la democracia, no pueden estar en la calle. El Gobierno no debe dejar todo el peso de la cuestión al sector de la justicia. El otro día, en la autopista catalana cuyo funcionamiento normal violentaron los fascistas, debió producirse la respuesta adecuada. Quizá tengan miedo a que una actuación policial dura afecte a la entrega de Puigdemont y de los demás delincuentes prófugos. Pero yo creo que España tiene que creer en sí misma y en que somos, mal que les pese a los alborotadores y a Bélgica, un Estado de derecho.

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