crisis en la tele canaria

Salvavidas de la oposición ante “el riesgo de destrucción de empleo” en RTVC

La gestión del ente audiovisual por parte del Ejecutivo de Fernando Clavijo deriva en un caos de tales dimensiones que se impulsará una ley de emergencia para evitar el bochorno por el cierre de la televisión

Fernando Clavijo. / EP
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, durante una intervención parlamentaria. DA

Ni en las peores pesadillas pudo imaginarse el caos en el que se ha sumido la Radio Televisión Canaria desde que Fernando Clavijo preside el Gobierno de la comunidad. Tras la dimisión de su máximo responsable, Santiago Negrín, la urgencia es tal que todos los grupos parlamentarios se han prestado para lanzar un salvavidas que persigue, como objetivo fundamental, mantener los 150 puestos de trabajo ahora “en riesgo de destrucción”, como se describe en el acuerdo de mínimos alcanzado ayer para el nombramiento de un administrador único que, cuanto menos, pueda autorizar el pago de las facturas cotidianas en este ente público, en particular las nóminas.

Como es su obligación, el partido gubernamental ha impulsado este pacto de mínimos ante el que han reaccionado los demás grupos con presencia en la Cámara regional con sentido de la responsabilidad, conscientes como son sus dirigentes de lo real que resulta hoy el peligro de un cierre catastrófico, del fin de un servicio esencial para una comunidad como la canaria. Eso sí, el cheque no está en blanco y tiene fecha de caducidad, el próximo 31 de diciembre, día en que cesará en su cargo el relevo de Negrín, ese administrador único consensuado que viene para salvar los muebles en medio de la tormenta.

En los aproximadamente tres años de Clavijo como presidente, la televisión canaria ha caído de tal manera en audiencia que hoy presenta los peores números de su historia, impensables si se recuerdan otras etapas como las de Francisco Moreno y Guillermo García.

Decía ayer el presidente de Nueva Canarias, Román Rodríguez, que estamos ante “un desastre anunciado del que Negrín no es el único responsable”, y no le falta razón. No son pocos los que detectaron, durante estos tres años, la mano rectora desde la sombra del viceconsejero de Comunicación del Gobierno de Canarias, José Luis Méndez.

Como tampoco se les escapa a muchos que el adiós de Negrín llega “tarde y mal”, como lo describe el presidente regional del PP, Asier Antona. Hace ahora un año, en el Parlamento de Canarias se llegó a un acuerdo suficiente como para forzar el cese del hasta el jueves presidente de RTVC, pero la llegada de Ángel Víctor Torres a la Secretaría regional del PSOE dinamitó ese pacto, inmolado por el socialista en su afán, ya fracasado, de acercase a Coalición Canaria.

Sin duda, ahora lo más urgente son los puestos de trabajo en juego, y así lo recordaban ayer tanto los citados Rodríguez y Antona como Juan Márquez (Podemos) y Casimiro Curbelo (Agrupación Socialista Gomera), pero los problemas de RTVC son muchos más y de enorme gravedad, a tal punto de que está en juego el propio modelo mixto que siempre caracterizó a la televisión canaria.

Y de fondo, el bochorno de una ciudadanía que asiste con asombro a semejante desastre a la hora de gestionar lo público.