Por encargo de la Consejería de Agricultura a la Universidad de La Laguna, se han publicado en estos días los resultados del estudio realizado para conocer la tasa de autoabastecimiento (TAA) de las producciones agrarias de Canarias en el periodo 2012-2016. Sorprendentes resultados por cuanto se venía sosteniendo, nadie sabe ahora con qué fuentes, que las TAA agrarias estaban en el 10-12%, cuando los resultados la sitúan sobre el 20%. Estas tasas medias no son homogéneas por sectores ni productos, sino que ofrecen diferencias significativas, entre ellas, los productos vegetales frescos de consumo, que en valor comercial ofrecen tasas de TAA en torno al 55%. Importante que esta cuestión se aleje de las brumas y se sostenga en una relación investigadora ULL-Consejería de largo recorrido. No sólo con la finalidad de verificar la evolución de las TAA, sino como herramienta activa para promover su incremento. Y más ampliamente como instrumento encajado en la estrategia agraria, de apoyo a las producciones locales y al consumo en origen, reduciendo la dependencia alimentaria y los costes sociales, económicos, ambientales y culturales que conllevan. Luego que la ciencia nos haya permitido conocer la realidad, podemos avanzar en ella con más solidez y claridad de objetivos, con políticas de largo alcance.
La seguridad alimentaria es hoy una política de Estado, de manera que la globalización, que reduce barreras al comercio, se ve detenida ante ella. Atendiendo a los acuerdos de la GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), donde se reducen aranceles bajo el principio de reciprocidad, Estado a Estado y producto a producto, integra hoy a 123 países del mundo. Más del 50% del Presupuesto de la UE se dedica a la PAC y en ella a los programas de producción de alimentos, innovación agraria y al uso sostenible de tierras y bosques. Ligadas a la revolución científico-técnica, la informática, la biotecnología, el mundo verde, los cultivos transgénicos, la conservación de la biodiversidad y del patrimonio genético agrario. Existe una auténtica eclosión de alternativas sostenibles, se defiende también por razones ideológicas y morales el crecimiento verde, la bioconstrucción, la permacultura, las agriculturas sostenibles y ecológicas, los autoconsumos energéticos y las energías alternativas.
La TAA mide la eficacia de las políticas agrarias y ambientales. Canarias ha abandonado más del 60% del suelo roturado tradicional, con lo que ello implica en términos de producción agraria y paisaje. Su recuperación exige políticas renovadas. Asumir la introducción de usos turísticos complementarios, de apoyo a las rentas agrarias diferenciales. Diversificar y especializar cultivos, producciones y comercialización, en proximidad y exportación. Reducir la gestión administrativa del mundo agrario. Apoyar las nuevas empresas, iniciativas e innovaciones. Los mecanismos no sólo son agrarios, como ha demostrado la flexibilización de las normas fiscales y laborales, permitiendo compatibilizar jubilación y nueva actividad desde julio de 2017. Conectar el campo a internet. O el ejemplo en Canarias de los comedores escolares, donde se han introducido, para mejorar la calidad de la alimentación, productos ecológicos de temporada, centrados en frutas, verduras y huevos. Ya abarca a 10.000 escolares y 100 productores locales, ofreciendo una oportunidad donde, a través de la alimentación saludable, se aborda medio ambiente, salud y dieta, educación y medio local. Pequeñas acciones conscientes marcan la revolución y el futuro. Conocimiento aplicado.
