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La cara de Dios

Un grupo de sicólogos de la Universidad de Carolina del Norte dicen haber dado con la cara de Dios

Un grupo de sicólogos de la Universidad de Carolina del Norte dicen haber dado con la cara de Dios. Se han valido para ello de las representaciones mentales de 511 cristianos, a quienes se les han mostrado cientos de imágenes con distintos rostros. El resultado ha sido la cara de un hombre más feminoide, más joven y menos caucásico de los que se ven en las escenas bíblicas de las iglesias y en las pinturas y grabados y estatuas en las que se pretende plasmar el rosto del creador. Los encuestados más liberales vieron a un Dios “más femenino, joven y amoroso” y los más conservadores a otro quizá “más poderoso y más caucásico”; pero lo cierto es que en las imágenes mostradas, ambos rostros son casi iguales. Parecen hermanos gemelos. A mí, la cara final de Dios obtenida en la encuesta y las imágenes aportadas por los sicólogos de Carolina del Norte se me parecen a la jeta de un empleado de Correos que conozco y que ahora se podría forrar, si viajara a Carolina del Norte, pues la gente se arrodillaría a su paso y le soltaría pavos (dólares) a tutiplén. Pero, claro, ahora viene ese galimatías de la Santísima Trinidad, que son tres dioses en uno. Veamos: al Espíritu Santo, que también es Dios, estamos acostumbrados a verlo representado como una paloma. A Jesucristo, que igualmente es Dios, como un hombre joven, que puede ser el propio empleado de Correos. Y al Padre, como un señor alto, musculado y con barba, o como un triángulo exclusivamente, algo que puede ser rico en filosofía, pero que siempre me ha aparecido pobre en cuanto a riqueza de imagen. En fin, los sicólogos de Carolina del Norte sabrán, pero aquí el único que va a ganar pasta es mi amigo, el que me trae los certificados negros de Hacienda.