tribuna

Reducir el consumo de plástico

Nos llega la factura de años de consumo desenfrenado de plástico sin control ni previsión

Por Fernando Gónzalez-Barreda, abogado

Nos llega la factura de años de consumo desenfrenado de plástico sin control ni previsión. La aparición de una descomunal isla de este material en el Pacífico, o como la han bautizado en inglés, Great Pacific Garbage Patch (Gran Parche de Basura del Pacífico), confirma lo que desde hace muchos años era un secreto a voces: la alarmante contaminación del medio marino por la presencia de plásticos ha llegado a tal proliferación que ha terminado entrando en la cadena alimentaria a través del propio pescado que consumimos, de manera que los desechos que arrojamos al mar se nos devuelven a la mesa.

Ante semejante escenario, y en lo que se refiere a nuestro entorno cercano, la Unión Europea está dando tímidos pasos con el horizonte puesto en la reducción del impacto que este material produce en el medio ambiente, a través de la ineludible reducción de su consumo. En dicha línea, el pasado mes de mayo se publicó el Real Decreto 293/2018, en aplicación de la Directiva 2015/720 del Parlamento Europeo y del Consejo de 29 de abril de 2015, para la reducción del consumo de bolsas de plástico, con un calendario de medidas más o menos inmediatas entre las que se encuentran, grosso modo, la prohibición desde el 1 de julio de 2018 de la entrega gratuita a los consumidores de bolsas ligeras (menos de 50 micras de espesor); la prohibición de la entrega de bolsas de plástico fragmentables a partir del 1 de enero de 2020, y, finalmente, desde el 1 de enero de 2021 ya no se podrá entregar a los consumidores bolsas de plástico ligeras y muy ligeras salvo si son de plástico compostable.

Por tanto, la bolsa de plástico compostable se presenta como una alternativa bien vista por el legislador, pero no será la única, puesto que el comerciante podrá acudir a otros formatos de envase. En Alemania, por citar un ejemplo, se opta desde hace años por bolsas de algodón, recicladas e incluso cajas de cartón, así como botellas de vidrio rellenables para el agua.

Y si se quiere revertir el proceso es fundamental la información; de ahí que el decreto prevea la creación de un registro de productores para conocer en adelante el numero de bolsas puestas en el mercado anualmente y así poder corregir, si es necesario, estas políticas medioambientales.

Es evidente que normas como éstas deben ser bien recibidas, pero serán insuficientes si no van acompañadas de una concienciación adecuada de los ciudadanos, a través de campañas de sensibilización como las que contempla este decreto. Porque la dimensión del problema requiere de un esfuerzo extra por parte de los ciudadanos, para que estemos por delante del legislador y de los que han sido patrones de consumo durante décadas en nuestro entorno, con el convencimiento de que lo que hagamos tendrá una segura consecuencia. Ahora nos toca actuar.

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