el charco hondo

Ritos funerarios (y 3)

Los ritos funerarios que estos días han iniciado Rajoy y Sánchez, liturgias que pueden durar semanas o meses, dejan en el aire la posibilidad de que además de caballos, sirvientes o alimentos el faraón sea finalmente enterrado junto a la agenda canaria

Los ritos funerarios que estos días han iniciado Rajoy y Sánchez, liturgias que pueden durar semanas o meses, dejan en el aire la posibilidad de que además de caballos, sirvientes o alimentos el faraón sea finalmente enterrado junto a la agenda canaria. Si el PP termina meneando los presupuestos generales del Estado, mala cosa; pero incluso dejándolos como están no pinta bien para las Islas porque, calendario en mano, las partidas corren el riesgo de acabar en un limbo de plazos imposibles y atascos político-administrativos. Estatuto, REF y convenios se adentran estos días en una nube de relevos ministeriales, desconocimientos o dudas gubernamentales e incertidumbres sobrevenidas que generará constantes retrasos. No acaban ahí las honras fúnebres. Al cambiar las aritméticas parlamentarias, las llaves de las habitaciones 175 y 176 también serán enterradas junto al faraón saliente. Los relevantes pierden su posición de extraordinarios para regresar a la condición de matemáticamente irrelevantes. Canarias pierde esas bazas negociadoras (mala noticia) y a Coalición se le cae el chaleco salvavidas, transición de escenarios que abre todavía más el abanico de posibles alianzas en la escena regional. Los 175 o 176 de Sánchez tienen acento vasco y catalán, el guión es otro, las hipotecas del Gobierno entrante anuncian que la interlocución con el PSOE será saludable pero no necesariamente trascendental. Coalición ya se está ocupando de enviar emisarios amigables a los socialistas canarios; cuentan en CC con la indiferencia de Sánchez, pero saben que tienen una baza en la inexperiencia de Ángel Víctor Torres. La legislatura autonómica acabará como está, pero con los pablistas locales más cerca de articular pactos con los socialistas. El PP canario podrá moverse ahora con más libertad -ahí acaba su juego- y Ciudadanos aprovechará estos meses para afianzarse como rueda de repuesto de la derecha electoral. ¿Y el día después de las urnas? En mayo Sánchez ya habrá caído, y si es que sigue los taxidermistas lo mantendrán tan disecado como las expectativas de su partido, que correrá el riesgo de ser enterrado electoralmente junto al faraón. Ahora bien, esté o no Sánchez, en el próximo Gobierno de Canarias se sentarán tres partidos. Todos dependen de todos. Todos pueden acabar necesitando a todos.

TE PUEDE INTERESAR