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Si tío Leoncio levantara la cabeza

La pequeña guerrera de Coalición Canaria, en Madrid, primero iba a votar contra la moción de censura de Sánchez y luego cambió de opinión y se abstuvo. Son los vaivenes clásicos de Coalición Canaria, que se vende siempre al poder, dejando la política canaria -ocurre siempre- a los pies de los caballos. Quería la réplica de la menina de Velázquez congraciarse con los vascos, que se niegan siempre a hablar con ella porque no la consideran nacionalista. Ha aparecido cuatro veces en las televisiones nacionales y piensa que con un escaño pinta algo en el hemiciclo. La sobrina del tío Leoncio es más de derechas y más monárquica que su propio señor pariente, pero ahora no ha tenido pudor en ayudar a que se forme un Gobierno de locos, con pro-etarras, independentistas, comunistas y socialistas; un Gobierno absolutamente breve, absurdo, caótico. Es en esto a lo que contribuye Coalición Canaria a la unidad nacional. Es decir, con un discurso tan pobre como sus propias ideas, tan vacuo como su inconsistencia e irrealidad, tan hueco como el interior de sus cabezas pensantes, por llamarlas de alguna forma, porque piensan poco o nada. Si tío Leoncio Oramas, un monárquico de don Juan, un tibio luchador en la sombra contra el régimen de Franco, un buen gestor con pocos recursos y una persona decente, levantara la cabeza, la volvería a meter en el hoyo. Esta chica desvaría, ha perdido el norte y cambia de opinión cada vez que mea. Cambiar de opinión es bueno, ya lo decía Churchill, pero tantas veces no, coño. Coalición Canaria no puede practicar ese funambulismo absurdo que la aboca al desastre infinito. Mermada de efectivos, le queda un escaño en Madrid pero me da que pronto se va a quedar sin ninguno. ¡Vuelve, Mardones!

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