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Un siglo de transporte público en Tenerife

La historia de las comunicaciones terrestres en la Isla comienza en 1912 con las primeras guaguas ‘perreras’ y llega hasta hoy, tras 40 años de actividad de la empresa Titsa
Imagen de una antigua guagua de servicio público en la exposición organizada por el Cabildo de Tenerife en el Intercambiador de Santa Cruz con motivo del 40 aniversario de Titsa. Fran Pallero
Imagen de una antigua guagua de servicio público en la exposición organizada por el Cabildo de Tenerife en el Intercambiador de Santa Cruz con motivo del 40 aniversario de Titsa. Fran Pallero

Por José Manuel Ledesma

En 1912, el madeirense  Louis Gomes Camacho comenzó a realizar el transporte público en Santa Cruz de Tenerife con dos jardineras, matrículas TE-92 y TE-93 (1). Estos autobuses tenían 12 asientos de madera, colocados transversalmente, y las  ventanas no tenían cristales. Como los ciudadanos no se atrevían a subirse en ellas, por considerarlas un carro sin mulas, el propietario comenzó a invitarles a viajar gratuitamente, motivo por el que se les empezó a llamar guagua, ya que en Cuba, a los trabajadores de las plantaciones de azúcar les trasladaban de guagua; es decir, gratis. En 1920, comenzaron a funcionar  las primeras empresas de transporte público -La Unión, La Línea- que, al asociarse, darían lugar a la Unión de Autobuses Urbanos, o guaguas perreras, nominación surgida por el precio único del viaje en su recorrido dentro de la ciudad (10 céntimos = 1 perra). Su estación principal estaba en la actual plaza de España, lugar de donde partían las líneas: Nº1.- Muelle-Puente Zurita.  Nº2.- Muelle-Fielato (Inicio Cuesta Piedra). Nº3.- Muelle-Añaza. (Los Llanos). Nº4.- Muelle-Almeyda. También existían otros puntos de parada para las líneas que cubrían: Plaza de la Paz-Chamberí. Muelle Norte-Cementerio. Plaza del Príncipe-barrio del Perú-barrio Nuevo. etc. En 1978, cuando desaparecieron, la estación estaba en la avenida de Anaga, a la sombra de la Alameda del Duque de Santa Elena. El Reglamento para su servicio, aprobado por el alcalde Santiago García Sanabria, constaba de 15 artículos en los que se dictaban las normas para los conductores, cobradores y autobuses.

El servicio comenzaba a las 6 de la mañana, en verano, y a las 6,30 en invierno, permanentemente hasta las 8 de la noche. A partir de esta hora, y hasta las 10 de la noche, quedaba reducido a una cuarta parte y se realizaba por turnos. En las paradas de principio y fin de línea, los autobuses salían por el número de orden de llegada, con intervalos no menores de cinco minutos ni mayores de diez, no pudiendo adelantarse los de la misma líneaCuando en 1927, el Gobierno presidido por Miguel Primo de Rivera creó las Concesiones de Transportes de pasajeros, a los empresarios que pagaron el canon establecido les fue concedido, a título de arrendamiento por diez años prorrogables, el transporte público de pasajeros en esta provincia. Esta iniciativa monopolizadora hizo que se les denominara exclusivas. La reunión de todos los concesionarios en una sola empresa formaría Transporte de Tenerife S.L. Cincuenta años más tarde, el 6 de junio de 1977, esta empresa dejó de ofrecer sus actividades, formulando expediente de declaración de suspensión de pagos. El 21 de diciembre de 1977 sería intervenida por el Estado, acordando que Renfe debería participar, junto con las corporaciones locales afectadas, en la constitución de una empresa para la explotación del transporte interurbano de viajeros por carretera en la isla de Tenerife. El 12 de enero de 1978 se constituiría Transportes Interurbanos de Tenerife S.A. (Titsa), con un capital social de 50 millones de pesetas, repartidos entre Renfe (85%) y el Cabildo de Tenerife (15%).

El Real Decreto 53/1978 sólo obligaba a Titsa  a prestar servicios interurbanos; sin embargo, debido a la crisis de la Unión de Autobuses Urbanos (guaguas perreras), también pasaría a realizar el servicio urbano, a partir del 1 de enero de 1979, mediante relación contractual con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, comprometiéndose  a garantizar el equilibrio económico de la explotación urbana durante diez años.

La situación económica y financiera de la compañía, derivadas básicamente de la no consignación de las subvenciones para cubrir el déficit de los primeros ejercicios, su insuficiencia en otras actuaciones y el incumplimiento de los acuerdos económicos por parte del Ayuntamiento capitalino, plantearon un estado de tesorería insostenible que dificultó la gestión de la sociedad, por lo que desembocó en la declaración de suspensión de pagos y, en mayo de 1986, en quiebra definitiva.

Por ello, el 21 de junio de 1986, se suscribió un contrato programa para el período 1986-1990, entre la Administración central, el Gobierno de Canarias y Titsa. Sin embargo, en octubre de ese mismo año, el Gobierno autónomo pasa a ser su único propietario pues compró el 85% de las acciones de Titsa (4 mil millones de pesetas), vendiéndole  el 15% restante al Cabildo de Tenerife. A partir del 2 de febrero de 1989 se suscribiría un nuevo contrato programa para un período de diez años.En el trienio 1996-1999, el Cabildo estableció un nuevo contrato-programa suscrito por el Estado, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, por el que las distintas administraciones públicas aportaban 11.964 millones de pesetas para el sostenimiento de la compañía, de las que el Cabildo ponía el 19% para los gastos de funcionamiento.En la renovación del convenio (2000-2003) las cantidades para financiar a TITSA obtuvieron un incremento del 11 por ciento.

El Cabildo, al aumentar su cuota de participación al 50 por ciento (54 millones de euros), se convirtió en la administración pública con más protagonismo, seguida del Estado (28 millones de euros), el Gobierno Autónomo (10 millones de Euros) y el Ayuntamiento de Santa Cruz (10 millones de euros). Antes del año 2007, Titsa comenzaría un proceso de privatización y todas las líneas saldrían a subasta.

En la actualidad, Titsa la forman 1.500 empleados, de los cuales, 1.200 son personal de conducción, 250 de taller, y 100 de administración. Este grupo heterogéneo y cualificado, desarrolla diferentes tareas, desde reparar y mantener las guaguas en perfecto estado, informar y comunicar de forma puntual incidencias y novedades sobre el servicio y la empresa, y transportar de forma segura a los ciudadanos por toda la geografía tinerfeña. Cuenta con estaciones de guaguas, talleres mecánicos y cocheras en los principales municipios de la Isla, y un gran edificio de oficinas y servicios centrales en Cuevas Blancas, Santa María del Mar. Su flota, formada por 524 guaguas, perfectamente equipadas, la convierten en una de las más modernas de Europa, con una edad media que ronda los 9 años. Todos los vehículos llevan incorporados los últimos avances tecnológicos en materia de seguridad (sistemas de freno de última generación, protección en caso de vuelco, etc.); confort (aire acondicionado, etc.); y exigencias medioambientales, en particular aquellas que suponen menores emisiones de contaminantes a la atmósfera. Están adaptadas a los colectivos de discapacidad, para poder ofrecerles los sistemas más adecuados a sus necesidades. Para apostar por el transporte limpio, y cumplir con los estándares Euro 6, utiliza combustibles sostenibles, lo que supone una elevada reducción en el consumo de combustibles fósiles y en la emisión de contaminantes. Dentro del término municipal, el transporte de pasajeros se realiza a través de 31 líneas novecientos (901 a 972), en las que  las 920 y 921 son las de circunvalación de la ciudad.

En todas las guaguas se ha instalado el Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE), en la que cualquier información que se registre durante el servicio puede ser atendida en tiempo real; con ello se mejora la seguridad, las comunicaciones del conductor con la central, y la información al cliente. También dispone de Web móvil www.titsa.com, donde los viajeros pueden obtener la información del tiempo que falta para que pase la próxima guagua por su parada.

Los bonos magnéticos (Bono-Bus) que comenzaron a utilizarse en 1988, subvencionados por el Cabildo de Tenerife, acaban de ser sustituidos por un nuevo soporte de pago, la Tarjeta Tenmas. Esta tarjeta, personal e intransferible, deberá ser validada al subir y bajar de la guagua. Puede ser recargada cuantas veces sea necesario, bien a través de la web www.tenmas.es, en las oficinas de información de Titsa, o en los puntos de venta autorizado. También bonifica el transporte urbano a mayores y personas con discapacidad. También, Transportes Interurbanos de Tenerife S.A. (Titsa) se hizo cargo, el 5 de diciembre de 1989, de la empresa Transportes de San Andrés, al transferirle su propietario la concesión del servicio regular de transporte de viajeros en la línea de Santa Cruz de Tenerife a San Andrés, con extensión a Igueste de San Andrés y Taganana, que había recibido el 20 de mayo de 1957. Hoy, la línea 909 comunica con el barrio de la Alegría; la 910 con San Andrés y Las Teresitas; la 916 con María Jiménez y Los Valles; la 917 con Valleseco y La Quebrada; la 945 con Igueste de San Andrés; y la 947 con Taganana y Almaciga. De la misma manera, el 18 de abril de 1991, el propietario de Transportes de Los Campitos le transfirió la concesión que había recibido el 4 de junio de 1956, del servicio público regular de transporte de viajeros entre Santa Cruz de Tenerife y los barrios de Las Llavitas, Campo de Tiro, Los Campitos, Lomo de las Casillas, Valle Jiménez y La Cuesta. Hoy la línea 912 comunica con Los Campitos a través de Ifara.

Desde junio de 2006 el Intercambiador de Transportes de Santa Cruz de Tenerife combina los servicios habituales de una estación de Guaguas y, bajo su suelo, dos sótanos-garajes para 1.412 vehículos privados. En el Nivel Uno se encuentra la estación de guaguas y las cocheras para 84 vehículos.En el Nivel Cero está la zona comercial, los servicios de atención al usuario, una gran sala de espera para los pasajeros, con servicios de cafetería, restaurante, salón de actos, oficinas para el despacho de billetes, mantenimiento, etc.

NOTA.- Los automóviles comenzaron a llevar placa de matrícula a partir del 25 de octubre de 1910. A los de las Islas Canarias le correspondieron las siglas TE, porque Tenerife era la capital del Archipiélago. Después de la división provincial, el 16 de junio de 1926, las matriculas fueron distribuidas entre las dos capitales canarias, de manera que la última placa TE-3.903, de Juan Muñoz Pruneda, vecino de esta capital, recibió la TF-1.998.

*CRONISTA OFICIAL DE LA CIUDAD DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

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