el charco hondo

La música de las bodas (1)

Las bodas tienen colores, y música. La boda roja fue orquestada por Walder Frey, en venganza por la ofensa de Robb Stark, rey del norte, al saltarse una promesa de matrimonio con la Casa Frey

Las bodas tienen colores, y música. La boda roja fue orquestada por Walder Frey, en venganza por la ofensa de Robb Stark, rey del norte, al saltarse una promesa de matrimonio con la Casa Frey; claro que Walder no se habría atrevido a consumar tamaña masacre sin contar con la protección de Tywin Lannister. La boda azul del pasado fin de semana, protagonizada por los actores principales del PP, fue orquestada por Pablo Casado, y para ejecutarla le bastó reclutar a todos los ofendidos o damnificados de Mariano Rajoy; claro que Casado no se habría atrevido, ni lo habría logrado, sin contar con el apadrinamiento de José María Aznar. Las bodas las ganan o echan a perder los disc-jockeys porque la música lo condiciona todo. El discurso de Casado confirma que para ganar las primarias, en el PP o en cualquier partido, basta con seguir el ejemplo de los DJs en las bodas. A partir de las dos o tres de la mañana los compromisarios, invitados, militantes o familiares de los novios no vibran con buenos grupos o mejores canciones; a esas horas, con la barra libre o la adrenalina ideológica calentando los cuerpos, para que los asistentes se pongan a cantar y saltar como poseídos hay que ponerles alguna canción de Camilo Sesto, vivir así es morir de amor, por amor tengo el alma herida, melancolía. En las bodas la música que funciona es la que permite a los invitados revolcarse en la nostalgia y las sensaciones de cuando eran más jóvenes, volver atrás, eso que los analistas califican con solemnidad como las esencias del partido. La orquesta de Casado lo tuvo claro, a los compromisarios no los arrastras a la pista pinchado canciones que hablen de gestión, trabajo, feminismo, centralidad o solvencia; a los invitados a una boda de primarias los pones a bailar con Camilo Sesto, tocándoles la tecla de sus instintos básicos -si estás de primarias, ataca con los sonidos primarios-. Casado no irá a las elecciones con el discurso de este fin de semana. Éste era solo para llegar a presidente del partido, la presidencia del Gobierno requiere abrir el plano -el neo-aznarismo se disfrazará de centro-derecha, pero esa es otra historia-. Con Casado gana el bipartidismo, crece Sánchez; ah, y regresa el jefe, José Manuel Soria vuelve a tener mando en plaza. La resaca de la boda será larga, también en las Islas.

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