
Vídeo Sexy Shop Conquistador. Ese es uno de los carteles que aún hoy puede verse en las paredes del que todo el mundo en Santa Cruz conoce como el edificio amarillo de Miraflores. Junto a este cartel, otros de bares clausurados hace años o más recientemente, como el de La Granadina, el último en cerrar sus puertas. No solo los vecinos del barrio, también muchos santacruceros han crecido viendo el deterioro de este inmueble que lleva 20 años abandonado y que fue construido en la década de los 30 del siglo pasado. Un edificio que, según anuncia el Ayuntamiento de Santa Cruz, desaparecerá casi de inmediato tras autorizar su demolición. Así lo confirmó la primera teniente de alcalde, Zaida González, quien anunció que la licencia de demolición del edificio amarillo de Miraflores ya está autorizada y con ella se dará inicio a las obras de derribo de forma inminente. A juicio de González, esto representa “un avance vital para la regeneración de un área especialmente degradada en el corazón mismo de Santa Cruz”.
“Primero, Puerta Canseco, ahora, el edificio amarillo de Miraflores, y seguiremos adelante con paso firme para recuperar, restaurar y ofrecer dignidad a un entorno público muy concurrido, enclavado junto al puente de Serrador y en la proximidad de inmuebles de indiscutible valor patrimonial, como el Teatro Guimerá, el Mercado o TEA”, explicó. “No hay marcha atrás -afirmó González-. Nos hemos propuesto que Miraflores deje de ser un mal recuerdo y emprenda un nuevo futuro urbanístico del que todos podamos sentirnos satisfechos”.
La primera teniente de alcalde reconoció que “no es lógico que ese edificio permanezca ahí, generando un enorme impacto visual por sus dimensiones, por su estado ruinoso y por el riesgo para la seguridad pública”. La también edil de Seguridad precisó que “el inmueble presenta un grave estado de abandono desde el año 2000, con la consiguiente degradación del entorno en el que se encuentra y, lo que es más importante, con un creciente riesgo para la seguridad”. “La demolición está más que justificada debido al mal estado del inmueble y a las complicaciones añadidas que presenta la parcela, con un riesgo objetivo para la seguridad estructural del edificio y para la propia seguridad de viandantes y bienes”, añadió.
De hecho, la empresa promotora, Construcciones Daltre, una vez concedida la licencia, prevé que el comienzo de las obras de derribo sea inminente. González advirtió también de que, “a diferencia de otros inmuebles de la zona, este edificio ni se encuentra en el catálogo de inmuebles protegidos ni el Cabildo considera que tenga valor patrimonial; por lo tanto, entendemos que no existirá ningún problema entre administraciones”. Según el proyecto de demolición presentado en Urbanismo, este afectará a las dos plantas sobre rasante y una bajo rasante entre medianeras de la calle Miraflores y la calle Prolongación Ramón y Cajal.
Construcciones Daltre es la que ha comprado el edificio, inicialmente para levantar otro en su lugar, de una altura máxima de seis plantas, como permite el Plan General vigente. Sin embargo, la propia empresa, en su solicitud señala que “debido al mal estado del edificio y las complicaciones urbanísticas, obliga a posponer la presentación del proyecto de urbanización e iniciar la demolición”. En la memoria del proyecto se señala que su mal estado “es un riesgo para la seguridad estructural y para la de los viandantes y bienes”. El coste de la demolición es valorado por la empresa en 124.354 euros.
Dado que se va a tirar, pero la nueva edificación no se va a hacer de manera inmediata, la Concejalía de Urbanismo exige que una vez concluida la demolición se proceda a cerrar el solar debidamente, de acuerdo a la nueva alineación oficial y en condiciones de salubridad.





