En pocas semanas han transcurrido, en términos políticos, un buen puñado de meses; o de años, incluso. Los acontecimientos se han sucedido, a tal velocidad, que hace cuatro miércoles Albert Rivera solo veía españoles cuando por la calle se cruzaba con rojos, azules, gente de ciudad, trabajadores del campo, jóvenes, mayores, empresarios, empleados, creyentes o agnósticos, y ahora, ocho miércoles después, cuando los de Ciudadanos miran alrededor siguen viendo españoles, sí, pero no solo españoles. Siendo orgánicamente doloroso perder los resortes del poder, y sabe el PP lo duro que ha sido, quien más ha perdido con el cambio de Gobierno ha sido Albert Rivera. Pasar a la oposición no es fácil de digerir, pero caerte de la bicicleta a dos o tres metros de entrar en Moncloa es bastante peor. Sánchez lo tiene complicado, envejecerá en un par de años lo que otros en un par de legislaturas, pero Albert Rivera es el damnificado mayúsculo de una moción de censura imposible que los errores de Mariano Rajoy (parece que se fue hace años) hicieron posible. Hace algunas lunas, pocas, Albert Rivera miraba alrededor y solo veía españoles. Ahora, semanas después, cuando se tropieza con los del PP ve españoles, pero no solo españoles; también ve a quienes tienen en su mano pasar página y recuperar su posición como gran referente de la derecha sociológica (a menos que cometan el error de elegir a Cospedal o Casado). Ahora, cuando Albert Rivera se encuentra con los socialistas sigue viendo españoles, pero también a quienes van a enfriar la hoguera catalana. A los independentistas les interesa que Sánchez les duerma un partido que de momento no quieren volver a jugar; saben los separatistas que no les queda otra que ganar tiempo, y el presidente se los va a dar porque su programa de gobierno se reduce acumular meses y al neo-buenismo, lo único que quiere y necesita Sánchez es tiempo. La debilidad de Ciudadanos es que salvo ellos todos, sin excepción, necesitan tiempo; y el bipartidismo el que más. El PP lo necesita para resucitar y el PSOE para recuperar la centralidad del lado izquierdo del río. Los españoles de Albert Rivera han dejado de ser solo españoles, y vuelven a ser rojos, azules, jóvenes, mayores, empresarios, empleados, del PP y del PSOE.
Ya no solo ve españoles
En pocas semanas han transcurrido, en términos políticos, un buen puñado de meses; o de años, incluso
