tribuna

Carreteras de Tenerife

Conversando días atrás con un buen amigo personal, escocés, experto en extracciones petrolíferas, y desde hace unos años con trabajo en Qatar, que visita Tenerife cada verano, me comentaba con preocupación el estado deplorable de las carreteras de nuestra isla, cada vez más deterioradas, según él. Son impresiones de un viajero que admira nuestras islas ...read more →

Conversando días atrás con un buen amigo personal, escocés, experto en extracciones petrolíferas, y desde hace unos años con trabajo en Qatar, que visita Tenerife cada verano, me comentaba con preocupación el estado deplorable de las carreteras de nuestra isla, cada vez más deterioradas, según él.

Son impresiones de un viajero que admira nuestras islas y nos advierte de lo que le desagrada tras cada regreso a ellas.

Quizá haya sido en buena parte la pereza del Estado español a la hora de firmar los convenios correspondientes, pero nuestras vías urbanas e interurbanas sufren de una falta de atención que es necesario paliar cuanto antes, pues Tenerife recibe unos seis millones de turistas anuales (5,928 en 2017) que chequean lo que encuentran en sus excursiones por nuestra geografía y van renovando su concepto de lo que su vista les pone delante.

Tengo en mis retinas una reciente visita a las Islas Azores, en concreto a San Miguel y Faial, y en ella recuperé mi grata impresión de otra visita anterior al archipiélago lusitano. Asombran en esas islas el cuidado de sus carreteras y especialmente la belleza de sus arcenes, transformados en jardines que convierten nuestros traslados en un paseo botánico casi mágico, con las hortensias como protagonistas de excepción.

Salvando las diferencias climatológicas entre Azores y Tenerife, y solo me quiero referir a mi isla en esta ocasión, sería muy posible hacer realidad en esta residencia del Teide lo que los azorianos han conseguido en sus suelos atlánticos. No solo pavimentar con esmero nuestras comunicaciones terrestres, sino cuidar sus entornos. Bouganvílleas, adelfas o similares, y flora autóctona con su gran variedad, nos servirían para adecentar las heridas abiertas al trazar vías y autovías, como ocurre en algunas carreteras del norte de Tenerife, en contados casos, preciso es decirlo y lamentarlo. Es decir: adecentamiento de firmes y ajardinamiento de entornos. Una labor a realizar por nuestro Cabildo como coordinador de transferencias autonómicas y municipales. Un esfuerzo manriqueño que apenas agravaría presupuestos de obras públicas y que nos permitiría ir más allá de la mera rutina de abrir una carretera más y desentendernos de ella.

Digo esto sin pretender que el número de carreteras aumente en Tenerife, digo esto para sugerir que debemos cuidar con mayor esmero lo que ya tenemos. La densidad de población de la isla de Tenerife supera la densidad de población de Japón, según nos ha recordado el profesor de Economía Aplicada de la ULL, Carlos Castilla, y no es cuestión de seguir aumentando el parque móvil y el número de circulantes de nuestras comunicaciones. La densidad de población de Tenerife es de 441,75 habitantes por kilómetro cuadrado; la de Japón, es de 339 habitantes por kilómetro cuadrado, cifras que nos obligan a reflexionar. Sin alarmas, pero también sin irresponsabilizarnos de lo que sucede.

Convirtamos nuestras calzadas en uno más de los atractivos que la naturaleza nos entrega con generosidad y meditemos sobre la conveniencia de frenar un crecimiento habitacional que unido a los contingentes turísticos anuales pueden hacer de Tenerife un lugar cada vez menos sugerente.

*DIPUTADO REGIONAL Y PRESIDENTE DEL PARTIDO NACIONALISTA CANARIO (PNC)