
La Asociación de Vecinos El Pescador mantiene la recogida de firmas prevista entre el 1 y el 30 de septiembre para que el Ayuntamiento de Santa Cruz proceda a la poda de los árboles del pueblo, en concreto, los de la plaza de Las Adelfas y de la carretera de Taganana. La respuesta dada por el área de Servicios Públicos de Santa Cruz a su petición no convence a los vecinos, ya que, estiman, ese tipo de poda más intensiva, que los técnicos municipales desaconsejan en San Andrés, sí se lleva a cabo en otros puntos del municipio.
Admiten desde El Pescador que los técnicos de Parques y Jardines dieron una charla a los vecinos y explicaron por qué no se podía realizar una poda severa en los laureles de Indias. “Apreciamos una contradicción en ese momento y la seguimos apreciando ahora”, señalan, y apuntan que “los laureles de Indias situados frente a la Comandancia de Marina han sido sometidos a una poda severa, según se nos ha hecho saber, para tratar de salvar los árboles debido a determinadas circunstancias”. “Frente a eso -continúan-, se nos dice que los de San Andrés no se pueden podar porque se debilitan los árboles. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Unos se podan para salvarlos y otros no?”.
Desde la asociación se insiste en que “estamos reivindicando y reclamando una poda de mantenimiento de los árboles. Esta poda se ha realizado con un aprobado en la parte baja de la avenida Pedro Schwartz (junto al Castillo). ¿Por qué no se hace lo mismo en otros puntos del pueblo?”, se preguntan. Detallan que todo árbol requiere de un mantenimiento “y los nuestros llevan décadas sin podarse”, insisten. Ponen como ejemplo la plaza de Las Adelfas y la carretera de Taganana. “Las ramas de los laureles son inmensas. Las plagas de cochinilla, las palomas, las ratas, los higos que caen constantemente. Es una situación que los vecinos no pueden soportar más”.
Contradicciones
El Pescador afirma que “los técnicos alegan unas razones que se contradicen con la propia historia del pueblo”. “En San Andrés la poda de los laureles se realizaba a conciencia décadas atrás y jamás hubo ningún problema. Estos surgen cuando se poda un árbol y no se lleva a cabo un mantenimiento anual”. En su argumentación, los vecinos se apoyan en lo que se hace en otros municipios. “En ayuntamientos como el de Guía de Isora en el año 2015 se llevó a cabo una poda de laureles, o en Santa Cruz de La Palma en el año 2016, todas por razones de seguridad”. “En el caso de San Andrés está en juego la integridad y la salud de las personas, no es una cuestión que obedezca a un capricho”, insiste la asociación.
En la reunión que mantuvieron con los técnicos se aseguraba que “la poda genera ramas que crecen más débiles y que el peligro de rotura es mayor”. “En este caso, ese peligro que apuntan los técnicos obedece precisamente al abandono de los árboles, a la falta de mantenimiento, al crecimiento de las ramas sin control, porque, como apuntamos al comienzo, pasan décadas sin que se poden, y eso no se puede permitir”.





