No voy a comparar a la bella y exuberante alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, 40 años bien llevados, con el primer edil lagunero, José Alberto Díaz, más feo que el granadino Picio, que era un galán pero se volvió horrible cuando en el corredor de la muerte le comunicaron que lo habían indultado. O sea, la vida al revés. Unamuno definió La Laguna como una calle muy, muy larga y, al final, un cura. Pues yo he estado en Roma, en la Via della Conciliazione, tan solo para ir a la librería Áncora a comprar el Anuario Pontificio de este año. Bueno, y porque a mis hijas les encanta el Vaticano. Una vez me hicieron ir hasta Castel Gandolfo para ver al papa Juan Pablo II. Y lo vimos. Tan cerca como yo a ustedes. En Roma me dio una lipotimia en plena calle, a causa del calor, y se acercó hasta mí una mujer negra, médica, a ver si necesitaba asistencia. Se lo agradecí mucho, pero me recuperé con agua fría en el cuello y mucha voluntad. En Roma, la alcaldesa parece más tranquila, tras un periodo convulso contra el Movimiento 5 estrellas, pero en La Laguna la cosa está, como decía Pedro González, frotándose las manos, “que arde”. Si Antona y Manolo Domínguez querían calentar a Alarcó nombrando a P. Suárez presidente de la cosa portuaria, lo han conseguido. Que ni chiquita matraca tiene Alarcó, acabará mandándose a mudar del partido. Es decir, Antona, Domínguez y Suárez, que apoyaron a Soraya, se quedan; y Alarcó, que apoyó a Casado, se manda a mudar. Lo que les decía sobre Picio: es la vida al revés. Yo disfruto cuando la vida se vuelve del revés porque eso conlleva emociones, como lo de echarle un piropo a la ministra de Justicia. Ay.
Entre Roma y La Laguna
No voy a comparar a la bella y exuberante alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, 40 años bien llevados, con el primer edil lagunero, José Alberto Díaz
