
Poco antes de las 21 horas del pasado lunes, se desataba un incendio en una de las instalaciones más sensibles de la isla de Tenerife: el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, la Residencia. El Centro de Coordinación de Emergencias de la capital tinerfeña (Cecopal) fue el primero en dar la voz de alarma. Sobre las 21.05 horas, las fotos del incendio llegaron a la redacción de DIARIO DE AVISOS, que desde ese momento, desplegó un amplio seguimiento informativo a través de su edición digital, que sacudió a toda la Isla, antes de irse a la cama, con una de las noticias que nunca se quieren conocer: un incendio en un hospital.
La casualidad hizo que uno de los médicos que forman al personal sanitario en situaciones de emergencias, estuviera de guardia. Coordinó todo lo que pudo desde dentro. Distribuyó las funciones y todo salió mejor que en la teoría. Según ha podido confirmar este periódico, gran parte del personal de urgencias reconocía la labor de este facultativo en la jornada de ayer. En todos los dramas hay ángeles de la guarda y en esta ocasión, no fue menos. Profesionales y gente anónima, con toda seguridad, salvaron vidas al ponerse manos a la obra.
A pesar de los esfuerzos, como es lógico en situaciones de este tipo, hubo escenas de pánico y desesperación. Hay quien asegura, según fuentes consultadas por este medio, que un paciente con problemas psiquiátricos ayudó de manera sobrenatural, a varios enfermos de avanzada edad que no podían moverse con presteza. Más de uno salió por la ventana.
Al personal propio del centro hospitalario, se le sumaron, para coordinar las labores de evacuación, la policía local chicharrera que se dispuso a cortar el tráfico por la carretera de El Rosario en ese punto, agentes del Cuerpo Nacional de Policía y todo el parque móvil del Consorcio de Bomberos de Santa Cruz. Además, once profesionales del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes se presentaron de forma voluntaria en el Hospital. Dos de ellos recorrieron la planta de pediatría acompañados por una doctora. Había que evitar que, de un total de 160 personas, 10 menores sufrieran algún daño.
Una noche tranquila, tras la jornada de leve tormenta anterior, se veía así alterada por la amenaza de una tragedia, que fue narrada en vivo y en directo in situ por la web de DIARIO DE AVISOS. Durante dos horas frenéticas de pavor y conmoción, los canarios vivieron pendientes de un desenlace que, por suerte, fue feliz. La carretera se llenó de ambulancias del Servicio de Urgencias Canario (SUC), de pacientes, de familiares que buscaban a sus seres queridos con caras desencajadas, poco después de haber terminado el tiempo de visitas.

El lunes 13 de agosto ya será recordado siempre como el de un milagro, pues las imágenes que acompañan la información del suceso en esta edición, hablan a las claras de que en el interior de urgencias se desató la cólera del fuego, que una mano temeraria provocó, supuestamente, mientras se desesperaba porque no era atendida, según las razones alegadas por la mujer que más tarde se entregó a la policía, autoinculpándose de unos hechos que aún no han sido verificados oficialmente.




