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Sin microalgas, pero con vertidos

Este verano, al menos por ahora, no han llegado las microalgas que nos invadieron hace un año. Sin embargo, los vertidos al mar no cesan. Los últimos, en dos lugares ya tristemente conocidos por ocupar los primeros puestos del ranking de guarrerías: El Médano y el Polígono Industrial Valle de Güímar. En Granadilla, ha vuelto a ser protagonista la estación de bombeo de Pelada y ayer mismo en Candelaria un río de piche se introdujo en el mar proveniente de una lavandería industrial, aunque ocurrió por un accidente en un depósito de fueloil y no por verter en la red de saneamiento, sujeta, como se sabe, a un proceso judicial abierto por el Juzgado Número 4 de Santa Cruz de Tenerife, aunque ya ha comenzado a funcionar de nuevo el emisario submarino, a la espera de construir una estación depuradora, como mandatan el juez y la Unión Europea, que no deja de sumar multas.

Devoción por la Virgen y la basura
Se nos llena la boca hablando de ecología y medio ambiente y, sin embargo, no terminamos de quitarnos el sambenito de guarros. Un ejemplo reciente: la peregrinación el día 14 a Candelaria por el llamado Camino Viejo o Camino de la Virgen. Según se ha denunciado a través de un vídeo, los restos de todo tipo de basura de envases, papeles y plásticos al borde del camino son una prueba evidente del incivismo que todavía perdura. Si toda la devoción que sienten por la Patrona la tuvieran por mantener limpio el entorno, otro gallo nos cantaría.

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