Cada vez que los españoles y los gobiernos conservadores enderezan este país, viene la izquierda casposa y destruye lo anterior. Y la caga. En nuestros días, el PSOE se ha aliado con independentistas, ex terroristas y toda la fauna minoritaria para gobernar. ¿Cuál es su proyecto? Subir los impuestos, convirtiendo -aún más- a España en uno de los países con mayor presión fiscal de Europa. Los umbrales del fastidio impositivo los ponen siempre muy cerca de sus propios recursos. Por ejemplo, Podemos quiere ahora que los que tengan un patrimonio de más de diez millones paguen otro impuesto especial; que la banca cotice un 20% más en la carga sobre sociedades, “para que devuelva el dinero del rescate”. Pero el Coletas se compra un chalé que le ha costado más de un millón de euros (olvídense de los 600.000 oficiales) y el podemita argentino Echenique se ha mudado al barrio madrileño de Salamanca, a residir en un piso de lujo. No le pagaba la seguridad social a su ayuda de cámara, pero se traslada al más exclusivo barrio del centro de Madrid, cerca de donde vive la familia de Franco. Sánchez se va a la boda de su cuñado, o algo así, en un helicóptero oficial y moviliza 50 efectivos policiales en su periplo aéreo privado. ¿Pero qué nos está pasando con estos caraduras? Se creen que los ricos son los demás cuando son precisamente ellos los que están viviendo como auténticos potentados, a costa de los impuestos del común, que encima pretenden subir. Yo creo que les queda poco en el poder, pero, ¿y si les quedara mucho? ¿A dónde iba ir a parar España? Pues a los últimos puestos del ranking de países europeos donde poder vivir. Son auténticos caraduras, casposos, refractarios a la crítica e incapaces de adoptar la coherencia como bandera.
